domingo, noviembre 08, 2009

Bonus track, D en acción



Por: Daniela y Byron

lunes, noviembre 02, 2009

TOP 5 Comentarios: 0

1. Podrás llamarme sensiblero, barato, fingido, payaso, estúpido, desquiciado, inoportuno. Y te daría algo de la razón en algunos de esos aspectos, soy estúpido, estoy desquiciado, desde que nací he sido inoportuno, a conciencia, en ocasiones, he fingido estar “dale que salto en una pata de la felicidad”, odio a los payasos tanto como me odio a mí mismo, como “barato” salgo caro y nunca aprendí al pie de la letra esa vieja lección de “eres hombre, llorar es para las niñas”. Podrás escribirme un mail, ya que ahora todo se resuelve así: peleo contigo, ¡zas!, dos días después recibes un mail, o un mensaje de texto en tu teléfono celular, o una frase ininteligible en el Twitter, o un estado que lo dice todo en el Facebook, o un post de mierda en tu Blog de mierda. Para no acabar del todo con tu paciencia, podrás hacer muchas cosas, pero eso si te doy la oportunidad de hacerlas. Me inclino más a que no te doy una oportunidad, no te la mereces. Me inclino más a tener la firme decisión de que tú nunca, en la vida, tendrás de nuevo noticias mías; no sabrás que aquella tarde, en la que en Medellín caía un enorme aguacero, escalé una montaña mientras en mi cabeza sonaba la banda sonora de Rocky (no sabrás nunca que morí de un infarto el día que la selección Colombia por fin logró clasificar al Mundial). Ni sé para qué te digo todo esto, nunca leerás una sola palabra mía; sé que no las leerías si al fin y al cabo decido mandártelas.

2. La cosa es que, mientras estaba acostado en mi cama, me dio por mirar para el techo, un rayo de luz del sol del medio día entraba por la ventana, hacía visible el humo de mi cigarrillo. Tu cuerpo y tú rostro se dibujó en medio de las escamas de tal humo. Lancé fuertes improperios para aquel momento; no es justo que las fuerzas de la naturaleza se empeñen en que tengo que recordarte a cada momento, no es para nada justo. La vida es injusta, lo sé. Pero igual, no puedo parar de quejarme; quizás ese sea el sentido de la vida: quejarse de todo, hasta que no duela nada. El humo, lentamente, fue saliendo por la ventana, bailaba al ritmo de una melodía incidental que sólo la escuchan los espectadores, más no los personajes. Sin embargo, tu silueta se quedó revoleteando en mi habitación:

a) Sonreía
b) Hacía la danza del vientre
c) Se desnudaba
d) Tarareaba
e) Me tocaba

3. Mi dedo chico de mi pie izquierdo se va al traste. No pude prever que si me levanto rápido, como una gacela, como un Lince, como un Tigre, una esquina del mueble más cercano – el mueble donde está puesta una fotografía tuya-, está esperando a por mis dedos de mis pies. Mueble Vs Yo: 3 partidos ganados, 15 partidos de derrotas; quince veces lo logré esquivar, tres veces me ha fracturado algún dedo. ¿Por qué carajos no quito ese mueble de mi camino? Es un misterio. Tú, para mí, siempre fuiste un misterio.

4. No creo que ahora intervenga alguna fuerza divina; no tendría por qué hacerlo. Lloro del dolor de mi dedo, aunque, la verdad, no es que sienta mucho dolor. Lloro por algo, y ese algo no eres tú. Si algo sé de la vida es que… mierda, odio los puntos suspensivos. Lloro, y lloro, quizás, tal vez, sí tengas razón en lo de que soy sensiblero, barato, fingido, payaso, estúpido, desquiciado, inoportuno, enfermo, moribundo. Soy todo eso. Y soy más para ti: un fracasado. ¿Pero quién en el mundo no es un fracasado? Son mis patadas de ahogado, una pregunta sin respuesta.

Paro un taxi, he de ir a una sala de emergencias por algo tan estúpido como fracturarme un dedo con una puta esquina de un mueble.

5. Lo que pasó en el recorrido desde mi casa a esta sala de urgencias es más o menos esto: Lluvia, mi mano atascada en un cajero para pagarme el taxi, más lluvia, prevalecer sentado con mi mano atascada en un cajero, cero lluvia, el taxista amenazándome con matar cada uno de mis familiares si no le pago la carrera –llega incluso a mostrarme un tatuaje que tiene en su parte más peligrosa del cuerpo: ¡gas!, no quiero ver eso-. Lo siento, no quería importunarte, lo sabes. Sé que debes tener mil deberes por hacer, sé que allá, donde quiera que estés, seguro eres la estrella adorada. Yo sería uno de tus súbditos, lo sabes. Sería un súbdito de esos que aparecen en el fondo del plano, de esos que nadie nota, pero que igual está ahí; comentario con el que me daría mis aires: “saben, estuve en el fondo del plano de una película de ella, por segundos pensé que me miraba y me sonreía, luego me di cuenta que sólo miraba a la nada, pero así son las actrices”.

Por mi mejilla baja algo húmedo. Vaya noticia, ya la sabía. En el fondo de todo, como una excursión al centro de la tierra, sé que los dinosaurios han de extinguirse, y que de hecho se extinguieron. Pero qué sé yo de algo. Sí de algo ya sé, es que no puedo meter la mano en un cajero. Intento, con mi lengua, cazar eso que baja por mi mejilla; un sabor saladito invade mi gusto, quisiera que fuera dulcecito, pero sé que no podría ser, porque si así fuera, mucha gente sería como yo. Como yo, luego te darás cuenta en tu despecho más hijueputa, que soy único.

viernes, octubre 30, 2009

TOP 5 Estos sí se merecen la frase, en cuanto a música se refiere: “¡Vos sos un capo, un grosso!” (En orden aleatorio)









domingo, octubre 25, 2009

TOP 5 Tyron Muñetón en: Junkie bussiness

1. “Tengo que relatar todo lo que vi la noche anterior”, fue mi primer pensamiento del día, el que justo vino a mí cuando abrí los ojos, despertándome en esta habitación que parece de paredes de cartón: una escenografía olvidada por algún director de arte contratado para una obra de teatro de medio pelo, o de una película a la que no le fue nada bien en producción y que fue abandonada apenas filmadas dos o tres tomas en la que una actriz con el pelo teñido de rubio se negó a mostrar las tetas.

2. “Pero no recuerdo nada de lo qué pasó en la noche, a pesar que, tal vez, con eso pudo haber cambiado el mundo”, a veces me despierto con esa sensación, y el mundo sigue igual. Aunque esta vez, como es costumbre mía, no me he despertado en el mueble de la sala de mi casa. Es un indicio de que algo cambió, ¿no?

Miro por la ventana y el cielo es del mismo color azul.

3. Tengo que acordarme de qué pasó. Sé que por tanto alcohol, perdí el sentido desde muy temprano. Quizás fui el único borracho de la noche; la única persona que tiene el sentido del ridículo atrofiado. Tengo que acordarme.

No es tarea para el colegio ni la universidad, lo sé. Siempre trabajé mejor bajo presión.

4. Amigo, sé que sonreí toda la noche. Te confieso que para mí las personas que siempre sonríen y sonríen, con cualquier chiste malo hecho por una persona insoportable, son sospechosas de algo, personas que de seguro, con una desviación sexual, con ellas llevan dinamita pegada en sus genitales; si algo les molesta: “les voy a mostrar mi pene: ¡mi pene es portentoso, explota!” y booooom. Es el sueño de toda buena ninfómana heterosexual.

5. Llego al punto ese en que el corazón me estorba y quiero que de una buena vez pare de bombear. Es un punto muerto, para mayor redundancia. Pero es un punto que nunca pasa a grandes ligas. Amigo, ¡ya me acuerdo de algo!:

- ¿Usted cómo se llama?- Me preguntó una mujer en medio de un trago de ron que me estaba ofreciendo un amigo.
- ¿Yo?- le pregunté.
- No, le preguntaba al perro.-me dijo.
- ¿Cuál perro?- le pregunté.
-Hmmm, usted hace parte del 90 % de la humanidad que todo lo toma literalmente. Ya no me parece interesante.- me dijo.
- Hmmmm, la venda en la nariz me incomoda, y me pica. A veces todavía me sale sangre y por eso es que ando preparado con dos o tres repuestos de vendas en mis bolsillos.- le dije.
- ¿Cuál venda en la nariz?- me preguntó.
- Bienvenida al 90%, hermana.- le dije.
- ¡Ja!, muy chistoso. Así que no tiene nombre, entonces, pues, lo llamaré Idiota.
- Soy una estrella fugaz danzarín.
- Una estrella fugaz idiota. Por cierto, le vine a ofrecer esto.

Y ella del bolsillo de su chaqueta gris sacó algo que resplandecía.

miércoles, octubre 21, 2009

TOP 5 Musiquita para esta nochecita que todavía no se acaba, pero de la que pronto pasaré porque he de irme a dormir











Bonus track:

domingo, octubre 18, 2009

TOP 5 Subamos por las escalas, luego, cuando se nos antoje un café bajamos por las mismas, ¿bien?

1. De color blanco son las paredes, los pisos, las cortinas, las sabanas, las camas, las camillas, las sillas, las mesas, los uniformes, las batas, las luces, el pelo de algunos pacientes y visitantes del lugar, el olor –si es que un olor tiene color-... En medio de tanta asepsia, me dieron ganas de salir a la calle a fumarme un cigarrillo. Llueve allá afuera. No importa, salgo del hospital. Por lo bajo, en mi cabeza, empieza a sonar música incidental de corte dramático que va subiendo de decibeles a medida que las gotas de lluvia van empapando mi pelo y mi ropa. Camino firme, lento, decidido, apretando puños, mordiéndome el labio inferior. La música incidental culmina apoteósicamente cuando por fin logro encenderme un cigarrillo, me apoyo en una pared y bajo la mirada hacía el pavimento. Escrudiño el pavimento como si fuera la cosa más interesante del planeta tierra, del universo, del más allá, “mira que bien la contextura del granito, mira como le cae la lluvia, mira como resplandece, mira como refleja, que hermoso, que estupidez”. Le doy una calada al cigarrillo. Cierro los ojos. Fundido a negro.

2. En un sexto piso, en un balcón del hospital:

– Soy felizmente graduado como técnico de sistemas, y la verdad es que a duras penas sé conectarme a Internet. Que engaño ese curso, no aprendí nada.- dice uno de mis tíos.
- Él sólo sabe prender y apagar el computador, jeje.- dice la esposa de ese tío.
- Y leer el mail. ¿Y cómo es que me gradúan de ese curso, ah?, no, no, no. Muy malo, esos cursos no sirven para nada- dice mi tío.

3. En un sexto piso, en un corredor del hospital con vista a los otros pisos abajo:

-Nunca había visto un hospital con un vacío de estos en el medio de un corredor, es el colmo- dice otro de mis tíos.
- ¿Qué tiene de raro?- le pregunta otro de mis tíos.
- Pues que, ¿cómo se le ocurrió al arquitecto de éste hospital hacer una cosa de estas?, no pensó en que la gente se puede querer tirar desde aquí. Si yo miro hacia abajo y me veo tentado de tirarme, imagínense a alguien al que se le acabó de morir, en uno de esos cuartos que tenemos atrás, la persona que más le importaba en la vida. Ese alguien viene y se para aquí, dice “eras mi vida, te fuiste, ya no importa nada”, y se lanza al vacio. Es lógico. Me imagino que ya seguro se habrán suicidado unos cuantos desde aquí donde estamos parados.
- Vos sos bobo, no creo que aquí se haya suicidado nadie.
- ¿Qué no?, espérate voy a preguntar, y te traigo el dato.
- Listo, pregunte pues.
- Sí, ya voy… Es que además, seguro, me van a decir que nadie se ha tirado por éste vacío, porque es que el suicidio es epidémico. Si la gente se entera que de aquí alguien se llegó a tirar, van a venir muchas más personas a hacerlo. Vos ves, por ejemplo, que no ves noticias de que en el Metro se suicidó alguien tirándosele, a pesar de que en el Metro, sabes, siempre hay alguien que se le tira. Es como en un pueblo de Venezuela en el que había un árbol donde una persona cada semana se ahorcaba, cortaron el árbol y ya no hubo más suicidios por esa zona.

4. Al frente del hospital, en una cafetería:

- Byron, ¿se acuerda de mi amiga…?- me pregunta el tío que se quejó del vacío del hospital.
- Sí, me acuerdo. Ella me contrató una vez para que tomara fotos en un matrimonió.- le dije.
- Es algo triste…
-…
-…

1. Estoy apoyado en una pared, estoy viendo e imaginándome el pavimento como si fuera la cosa más sugestiva del mundo, como si debajo de él, cuando ya. Le doy una, dos, tres, cuatro, cinco caladas a un cigarrillo. Pienso “no han sido buenos estos últimos días, para nada”.

viernes, octubre 16, 2009

Pillen:

Comic Road