5. Sediento.
4. Borracho.
3. Hambriento.
2. Buñuelos y un marrano que no tardara en morir de la manera más salvaje. Solo espero no estar ahí para verlo.
1. Recuerdo cuando me hacían acostar antes de las 12:00 para colocarme un regalo al lado de la cama.
*Feliz 24.
miércoles, diciembre 24, 2008
martes, diciembre 23, 2008
TOP 5 Una vez chocamos contra una gran ballena, y no importó.
1. Ese día caminábamos en caravana cuesta arriba por la montaña. A pesar de que el sol de las cuatro de la tarde tostaba nuestra piel ninguno llevaba más protección solar que una gorra de algún equipo de beisbol de la NBA. A todas sus anchas el camino estaba húmedo y empantanado, así que al caminar hacíamos increíbles maromas, entre esquina y esquina, para no resbalarnos, darnos de bruces contra el barro y ceder metros subidos rodando cuesta abajo; misión imposible, todos, absolutamente todos en medio de carcajadas tempestivas por parte de los otros nos vimos cara al piso, saboreando un dulce sabor del fango, pasando de ser el primero o el de la mitad al último de la fila por lo menos dos veces en toda la trayectoria hasta la cima de la montaña. Era sábado de un diciembre, un día antes de que por fin cesaran de sonar por doquier los villancicos.
2. - ¿Y vos qué le estás pidiendo al niño Dios?
- Supongo que no estoy pidiendo nada.
- ¿Supones que no estás pidiendo nada?, ¿cómo así?, ¿o sea qué si estás pidiendo algo, pero no decís que estás pidiendo algo porque guardas la esperanza de que el niño Dios si te traiga algo?
- Mi niño Dios es un jibaro del barrio Antioquia al que ayer le pedí tres pacos de marihuana, pero no sé si me los dé mañana ya que se calentó todo feo con unos manes ahí. No creo que ese man se aparezca dentro de mucho. Entonces sí, supongo que ya no estoy pidiendo nada.
- Otra prueba más de que el niño Dios es un fraude.
- ¿Alguno de ustedes llegó a creer de verdad que el niño Dios existía?
- Yo sí creía… hasta que sospechosamente me dejó de traer lo que yo pedía y ya solo se limitaba a darme una camiseta, pantaloncillos y por último plata para que me gastara en la tienda de la esquina. Ese último regalo fue mera caspa, el de la plata, sólo me alcanzó para comprarme un paquete de papitas y una Pepsi.
- ¿Te gusta la Pepsi?
- Mi regalo de niño Dios siempre fue ir a beber aguardiente con mi papá.
- ¿Tú papá te daba aguardiente cuando eras niño?
- Me daba cuando ya estaba muy borracho, disque para que aprendiera a ser hombre cuando creciera.
- ¿Y sí aprendiste a ser un hombre?
- Tu cucho era mera figura.
- ¿Era?
- Sí, dejó de beber y ahora es disque Testigo de Jehová. No se lo aguanta ni el putas.
- Marica, ya quiero llegar a la cima, ¿descansamos un rato? éste camino está hecho una gonorrea.
- Viste, no aprendiste a ser un hombre como tu papá. Un hombre se convierte en testigo de Jehová y sube hasta la cima de cualquier montaña con tal de convertir a unos cuantos pecadores, y sin chistar.
- Palabra de Dios.
- Bobos hijueputas. ¿Descansamos o no?
3. Ese día, cuando llegáramos a la cúspide, como pasó en días anteriores que ya habíamos hecho dicha travesía, razonable y sonante a todo dar nos recibirían dos feroces perros Dobermann entrenados para matar y que custodiaban esa zona. Nos gustaba estar allí arriba por horas y horas, viendo como el día finiquitaba y renacía la noche, nos gustaba, a los que recién probábamos la marihuana, respirar aire fresco, escuchar a los pájaros y dejarnos llevar a un mundo en el que sólo existía la brisa golpeando en nuestras caras. Siempre nos negamos a que la cima de la montaña, desde donde se podía divisar todo el barrio Belencito Corazón - incluyendo barrios aledaños y la mitad de Medellín-, hiciera parte de una propiedad privada. El mundo no era justo y nosotros lo haríamos justo, así que ese día llevamos - como lo hicimos en días anteriores- unas pastillas soporíferas envueltas en pedazos de carne. Los dos perros Dobermann no tardaron en ser mansas criaturitas.
- Aaaah, tan lindoooos como duermen.
- ¿Cierto que sí?
- No sé por qué aquí en esta finca todavía tienen perros Dobermann si esa raza ya está pasada de moda. Ahora están de moda son los Rottweiler.
2. Es 23 de diciembre, en la cumbre de la montaña estoy acostado boca arriba sobre la hierba, al lado de uno de los perros Dobermann. Hace algunos minutos, o quizás horas, miraba dar vueltas la copa de los árboles y a lo lejos un cielo azul, naranjado, rojo moribundo, ahora veo una negritud llena de estrellas, llena de juegos pirotécnicos, llena de globos que si no los bajan a pedradas seguro aterrizaran en alguna casa o fabrica, quemándolas por completo. Sé identificar las constelaciones, el cinturón de Orión, La osa menor, la osa mayor; antes, de muy niño, acostados boca arriba Adrian, David, mi tío Ramón y yo en la terraza de la casa de mi abuela también mirábamos las estrellas mientras mi tío nos enumeraba cada una; esos tiempos no volverán.
- Niño Dios, te pido que esos tiempos vuelvan… “La esperanza de un Dios prometido ya vendrá, ya vendrá”.
1. – ¡Jueputa! me picaron las hormigas.- Dice alguno de nosotros. Hace días, creo, no escuchaba nada. Me siento y miro a Medellín de noche y en Diciembre, el mejor espectáculo.
- Marica, es que estás acostado en un hormiguero de cachonas.
- ¡Jueputa, duele mucho!
- Fúmate otro bareto, así no te duele.
- Hey, ¿ustedes creen que siempre vamos a ser amigos?
- Yo sí creo.
2. - ¿Y vos qué le estás pidiendo al niño Dios?
- Supongo que no estoy pidiendo nada.
- ¿Supones que no estás pidiendo nada?, ¿cómo así?, ¿o sea qué si estás pidiendo algo, pero no decís que estás pidiendo algo porque guardas la esperanza de que el niño Dios si te traiga algo?
- Mi niño Dios es un jibaro del barrio Antioquia al que ayer le pedí tres pacos de marihuana, pero no sé si me los dé mañana ya que se calentó todo feo con unos manes ahí. No creo que ese man se aparezca dentro de mucho. Entonces sí, supongo que ya no estoy pidiendo nada.
- Otra prueba más de que el niño Dios es un fraude.
- ¿Alguno de ustedes llegó a creer de verdad que el niño Dios existía?
- Yo sí creía… hasta que sospechosamente me dejó de traer lo que yo pedía y ya solo se limitaba a darme una camiseta, pantaloncillos y por último plata para que me gastara en la tienda de la esquina. Ese último regalo fue mera caspa, el de la plata, sólo me alcanzó para comprarme un paquete de papitas y una Pepsi.
- ¿Te gusta la Pepsi?
- Mi regalo de niño Dios siempre fue ir a beber aguardiente con mi papá.
- ¿Tú papá te daba aguardiente cuando eras niño?
- Me daba cuando ya estaba muy borracho, disque para que aprendiera a ser hombre cuando creciera.
- ¿Y sí aprendiste a ser un hombre?
- Tu cucho era mera figura.
- ¿Era?
- Sí, dejó de beber y ahora es disque Testigo de Jehová. No se lo aguanta ni el putas.
- Marica, ya quiero llegar a la cima, ¿descansamos un rato? éste camino está hecho una gonorrea.
- Viste, no aprendiste a ser un hombre como tu papá. Un hombre se convierte en testigo de Jehová y sube hasta la cima de cualquier montaña con tal de convertir a unos cuantos pecadores, y sin chistar.
- Palabra de Dios.
- Bobos hijueputas. ¿Descansamos o no?
3. Ese día, cuando llegáramos a la cúspide, como pasó en días anteriores que ya habíamos hecho dicha travesía, razonable y sonante a todo dar nos recibirían dos feroces perros Dobermann entrenados para matar y que custodiaban esa zona. Nos gustaba estar allí arriba por horas y horas, viendo como el día finiquitaba y renacía la noche, nos gustaba, a los que recién probábamos la marihuana, respirar aire fresco, escuchar a los pájaros y dejarnos llevar a un mundo en el que sólo existía la brisa golpeando en nuestras caras. Siempre nos negamos a que la cima de la montaña, desde donde se podía divisar todo el barrio Belencito Corazón - incluyendo barrios aledaños y la mitad de Medellín-, hiciera parte de una propiedad privada. El mundo no era justo y nosotros lo haríamos justo, así que ese día llevamos - como lo hicimos en días anteriores- unas pastillas soporíferas envueltas en pedazos de carne. Los dos perros Dobermann no tardaron en ser mansas criaturitas.
- Aaaah, tan lindoooos como duermen.
- ¿Cierto que sí?
- No sé por qué aquí en esta finca todavía tienen perros Dobermann si esa raza ya está pasada de moda. Ahora están de moda son los Rottweiler.
2. Es 23 de diciembre, en la cumbre de la montaña estoy acostado boca arriba sobre la hierba, al lado de uno de los perros Dobermann. Hace algunos minutos, o quizás horas, miraba dar vueltas la copa de los árboles y a lo lejos un cielo azul, naranjado, rojo moribundo, ahora veo una negritud llena de estrellas, llena de juegos pirotécnicos, llena de globos que si no los bajan a pedradas seguro aterrizaran en alguna casa o fabrica, quemándolas por completo. Sé identificar las constelaciones, el cinturón de Orión, La osa menor, la osa mayor; antes, de muy niño, acostados boca arriba Adrian, David, mi tío Ramón y yo en la terraza de la casa de mi abuela también mirábamos las estrellas mientras mi tío nos enumeraba cada una; esos tiempos no volverán.
- Niño Dios, te pido que esos tiempos vuelvan… “La esperanza de un Dios prometido ya vendrá, ya vendrá”.
1. – ¡Jueputa! me picaron las hormigas.- Dice alguno de nosotros. Hace días, creo, no escuchaba nada. Me siento y miro a Medellín de noche y en Diciembre, el mejor espectáculo.
- Marica, es que estás acostado en un hormiguero de cachonas.
- ¡Jueputa, duele mucho!
- Fúmate otro bareto, así no te duele.
- Hey, ¿ustedes creen que siempre vamos a ser amigos?
- Yo sí creo.
viernes, diciembre 19, 2008
TOP 5 Tarde del terror en un trancón de carros por más de cinco malditas hijuetantas horas
5. Todo porque al maldito Juanes le dio por dar un concierto en la orilla del río y entonces han cerrado vías principales por más de una semana.
4. Aunque sé que perderíamos por minoría – humanidad estúpida-, a los que no nos gusta Juanes ni poquito nos deberían consultar si queremos que un tipo que se daña las cuerdas vocales cada vez que grita “tengo la camisa negra“ nos mantenga en puto trancón de carros por más de cinco horas.
Mucho soñar de manera estúpida, así somos los humanos.
3. Días antes:
- ¿Vas a ir al concierto de Juanes?
- No.
- ¿Nooo? Todo mundo vamos a estar allá. Definitivamente a usted no le gusta nada.
¿No me gusta nada? Juanes lo es todo, soy un retrasado de mierda, según parece.
2. Digo: “Que os follen a todos.“
Pero eso no es un insulto. A la humanidad entera le gusta ser follada, ya sea que te lo metan por los ojos o por lo oídos, qué asexuados y algo así, baah, no existe.
1. Le subo volumen a una canción de La Polla Record: "...Mogollón de gente vive tristemente, van a morir democraticamente, y yo, y yo , y yo no quiero callarme. la moral prohíbe que nadie proteste, ellos dicen mierda y nosotros amén, amén, amén a menudo llueve.“
4. Aunque sé que perderíamos por minoría – humanidad estúpida-, a los que no nos gusta Juanes ni poquito nos deberían consultar si queremos que un tipo que se daña las cuerdas vocales cada vez que grita “tengo la camisa negra“ nos mantenga en puto trancón de carros por más de cinco horas.
Mucho soñar de manera estúpida, así somos los humanos.
3. Días antes:
- ¿Vas a ir al concierto de Juanes?
- No.
- ¿Nooo? Todo mundo vamos a estar allá. Definitivamente a usted no le gusta nada.
¿No me gusta nada? Juanes lo es todo, soy un retrasado de mierda, según parece.
2. Digo: “Que os follen a todos.“
Pero eso no es un insulto. A la humanidad entera le gusta ser follada, ya sea que te lo metan por los ojos o por lo oídos, qué asexuados y algo así, baah, no existe.
1. Le subo volumen a una canción de La Polla Record: "...Mogollón de gente vive tristemente, van a morir democraticamente, y yo, y yo , y yo no quiero callarme. la moral prohíbe que nadie proteste, ellos dicen mierda y nosotros amén, amén, amén a menudo llueve.“
martes, diciembre 16, 2008
TOP 5 MalalechePunketoide Imaginaria en: vale arrepentirse de algo supremamente estúpido que hiciste.
1. - MalalechePunketoide Imaginaria, el día de la madre y diciembre es lo más violento aquí en Medellín.
- Queridísimo amigo Enchuspín ¡¡¿EN SERIOOO?!! ¡NO TE LO CREO! Júralo por tu santa y por lo tanto asesina patria que eso es verdad. Júralo arrodillado, mirando el cielo y con una mano en el corazón. Jura que el día de la madre y diciembre no son paz, amor, rumba sin tiros al aire ni manos mutiladas por la pólvora ni marrano muerto a machetazos tirado desde la terraza de una casa. ¡JÚRALOOO!
- ¡AAYYYYY! ¡MALALECHEPUNKETOIDE IMAGINARIA, NO TENÍAS PORQUE DARME UNA PATADA EN LA ESPINILLA, Y MÁS CON ESAS BOTAS PLATINERAS QUE TENÉS! Ya había entendido el sarcasmo.
- Bueno. ¿Nos compramos un ron o qué?
- Sí, sí, pero me duele mucho la espinilla, no puedo caminar.
- Bueno, entonces te dejo aquí, yo voy a por el ron. Nos vemos.
2. MalalechePunketoide Imaginaria se compra media de ron, camina hasta el parque más cercano, se sienta en el piso al lado de un muro, abre la media, se bebe un trago largo, se enciende un cigarrillo, se bebe otro trago largo y de repente se queda mirando hacia el infinito. Cree que se tele transportó a su pasado:
“En la frente y mejillas de yo adolescente florece al acné. En la expresión de mis ojos se manifiesta: Vamos muchacho, ya tienes sombra de una barba prominente. Escuchas canciones sobre desengaño, depresión, desespero, lujuria, amor y vainas que te faltan mucho por entender. Vas al colegio, lo odias a muerte. La televisión es tu madre sustituta. Te gusta mucho el vino luminoso en garrafa, y la cerveza y el brandy y deberías probar el ron. En tu barrio las armas abundan en manos de mafiosos, milicianos, paramilitares, militares, sicarios, monjas que te pueden matar exclusivamente por subirte a un palo de mangos. Sabes que los humanos te hacen la vida imposible con la excusa de “oops, somos humanos, qué le vamos a hacer”. Vas a misa todos los domingos únicamente para ver mujeres. Te masturbas con sólo ver un escote femenino importándote un comino que dicha ensoñación sea fea, bonita, gorda, flaca, bajita, alta, sacada de una revista para el hogar, la esposa o novia de alguien que conoce tu familia, la vecina medio taramba que siempre habla de “tal o pascual ayer me llevó a dar una vuelta en su moto” y que vive una cuadra más allá. Muchacho, sigue el consejo de los que al parecer ya subieron de nivel: ¡Es hora de madurar!, ¡los niños son solo bufones!, ¡la niñez sirve para la nostalgia de unos cuantos que por la misma que estás pasando la dejaron atrás!”
MalalechePunketoide Imaginaria vuelve en sí, se bebe otro trago largo de ron y se levanta del piso.
- Nunca debí regalar mis juguetes.- Murmura mientras empieza a caminar- “A una isla del Caribe he tenido que emigrar y trabajar de camarero lejos, lejos de mi hogar, de mi hogar…”- Canta mientras fuma sin parar.
3. – Mi queridísimo amigo Enchuspín, volví. Te traje ron.
- MalalechePunketoide Imaginaria, sabía que ibas a volver. Ya puedo caminar, mira, bailo a lo Ian Curtis y todo: “the shadowplay, acting out your own death, knowing more, As the assassins all grouped in four lines, Dancing on the floor,…”
- Bien, bien. Enchuspín, a los doce años me daban plata para que comiera en los recreos de la escuela, pero prefería pasarme del hambre y ahorraba para comprarme G.I. Joe´s, soldaditos de plástico, transformers, Supermanes, Manzinger Z´s, He-manes, muñecos articulados baratos o caros, carritos, avioncitos, y lo que fuera en lo que terminara oliendo a babas de tanto jugar a la guerra intergaláctica, partidos de fútbol con arcos improvisados de miembros de juguetes dañados.
- MalalechePunketoide Imaginaria, no me has pasado el ron.
- A los diez años, un veinticuatro de diciembre, me dieron a escoger entre una bicicleta y un muñeco de mi tortuga ninja favorita, Donatello. Escogí la tortuga ninja ¿para qué iba a querer una bicicleta?
- MalalechePunketoide Imaginaria, el ron.
-¡AGGGHHH!
- MalalechePunketoide Imaginaria, no tenías que tirar la media de ron contra la pared. Que se derrame sangre pero no alcohol.
- Tienes razón mi queridísimo amigo Enchuspín, perdón.
- Ahora tenemos que ir por más.
- Te espero aquí.
4. MalalechePunketoide Imaginaria de nuevo mira hacia el infinito, otra vez se “tele transporta”:
“– Estoy buscando a quién regalarle mis juguetes, ya estoy muy grande para eso.
- Dáselos a mi hermanito.
- Mmm, puede ser. Se los voy a regalar a tu hermanito.”
MalalechePunketoide Imaginaria vuelve en sí.
- Hermanito de mi amigo en ese entonces, te odio con todo mí ser, sé que nunca disfrutaste de los juguetes que te regalé, los dejaste a un lado por ser alguien con un arma en la mano y creerte mejor persona.- Murmura.
5. - MalalechePunketoide Imaginaria, volví. Compré una botella de ron. Por favor no la tires contra la pared. Te doy la botella para que la abras.
- Todo es bien. Aunque quiera negarlo, me he comido enterito ese cuento de “hay que comportarse acorde a la humanidad”
- La humanidad es babosa.
- ¿Cierto que sí?
- Queridísimo amigo Enchuspín ¡¡¿EN SERIOOO?!! ¡NO TE LO CREO! Júralo por tu santa y por lo tanto asesina patria que eso es verdad. Júralo arrodillado, mirando el cielo y con una mano en el corazón. Jura que el día de la madre y diciembre no son paz, amor, rumba sin tiros al aire ni manos mutiladas por la pólvora ni marrano muerto a machetazos tirado desde la terraza de una casa. ¡JÚRALOOO!
- ¡AAYYYYY! ¡MALALECHEPUNKETOIDE IMAGINARIA, NO TENÍAS PORQUE DARME UNA PATADA EN LA ESPINILLA, Y MÁS CON ESAS BOTAS PLATINERAS QUE TENÉS! Ya había entendido el sarcasmo.
- Bueno. ¿Nos compramos un ron o qué?
- Sí, sí, pero me duele mucho la espinilla, no puedo caminar.
- Bueno, entonces te dejo aquí, yo voy a por el ron. Nos vemos.
2. MalalechePunketoide Imaginaria se compra media de ron, camina hasta el parque más cercano, se sienta en el piso al lado de un muro, abre la media, se bebe un trago largo, se enciende un cigarrillo, se bebe otro trago largo y de repente se queda mirando hacia el infinito. Cree que se tele transportó a su pasado:
“En la frente y mejillas de yo adolescente florece al acné. En la expresión de mis ojos se manifiesta: Vamos muchacho, ya tienes sombra de una barba prominente. Escuchas canciones sobre desengaño, depresión, desespero, lujuria, amor y vainas que te faltan mucho por entender. Vas al colegio, lo odias a muerte. La televisión es tu madre sustituta. Te gusta mucho el vino luminoso en garrafa, y la cerveza y el brandy y deberías probar el ron. En tu barrio las armas abundan en manos de mafiosos, milicianos, paramilitares, militares, sicarios, monjas que te pueden matar exclusivamente por subirte a un palo de mangos. Sabes que los humanos te hacen la vida imposible con la excusa de “oops, somos humanos, qué le vamos a hacer”. Vas a misa todos los domingos únicamente para ver mujeres. Te masturbas con sólo ver un escote femenino importándote un comino que dicha ensoñación sea fea, bonita, gorda, flaca, bajita, alta, sacada de una revista para el hogar, la esposa o novia de alguien que conoce tu familia, la vecina medio taramba que siempre habla de “tal o pascual ayer me llevó a dar una vuelta en su moto” y que vive una cuadra más allá. Muchacho, sigue el consejo de los que al parecer ya subieron de nivel: ¡Es hora de madurar!, ¡los niños son solo bufones!, ¡la niñez sirve para la nostalgia de unos cuantos que por la misma que estás pasando la dejaron atrás!”
MalalechePunketoide Imaginaria vuelve en sí, se bebe otro trago largo de ron y se levanta del piso.
- Nunca debí regalar mis juguetes.- Murmura mientras empieza a caminar- “A una isla del Caribe he tenido que emigrar y trabajar de camarero lejos, lejos de mi hogar, de mi hogar…”- Canta mientras fuma sin parar.
3. – Mi queridísimo amigo Enchuspín, volví. Te traje ron.
- MalalechePunketoide Imaginaria, sabía que ibas a volver. Ya puedo caminar, mira, bailo a lo Ian Curtis y todo: “the shadowplay, acting out your own death, knowing more, As the assassins all grouped in four lines, Dancing on the floor,…”
- Bien, bien. Enchuspín, a los doce años me daban plata para que comiera en los recreos de la escuela, pero prefería pasarme del hambre y ahorraba para comprarme G.I. Joe´s, soldaditos de plástico, transformers, Supermanes, Manzinger Z´s, He-manes, muñecos articulados baratos o caros, carritos, avioncitos, y lo que fuera en lo que terminara oliendo a babas de tanto jugar a la guerra intergaláctica, partidos de fútbol con arcos improvisados de miembros de juguetes dañados.
- MalalechePunketoide Imaginaria, no me has pasado el ron.
- A los diez años, un veinticuatro de diciembre, me dieron a escoger entre una bicicleta y un muñeco de mi tortuga ninja favorita, Donatello. Escogí la tortuga ninja ¿para qué iba a querer una bicicleta?
- MalalechePunketoide Imaginaria, el ron.
-¡AGGGHHH!
- MalalechePunketoide Imaginaria, no tenías que tirar la media de ron contra la pared. Que se derrame sangre pero no alcohol.
- Tienes razón mi queridísimo amigo Enchuspín, perdón.
- Ahora tenemos que ir por más.
- Te espero aquí.
4. MalalechePunketoide Imaginaria de nuevo mira hacia el infinito, otra vez se “tele transporta”:
“– Estoy buscando a quién regalarle mis juguetes, ya estoy muy grande para eso.
- Dáselos a mi hermanito.
- Mmm, puede ser. Se los voy a regalar a tu hermanito.”
MalalechePunketoide Imaginaria vuelve en sí.
- Hermanito de mi amigo en ese entonces, te odio con todo mí ser, sé que nunca disfrutaste de los juguetes que te regalé, los dejaste a un lado por ser alguien con un arma en la mano y creerte mejor persona.- Murmura.
5. - MalalechePunketoide Imaginaria, volví. Compré una botella de ron. Por favor no la tires contra la pared. Te doy la botella para que la abras.
- Todo es bien. Aunque quiera negarlo, me he comido enterito ese cuento de “hay que comportarse acorde a la humanidad”
- La humanidad es babosa.
- ¿Cierto que sí?
lunes, diciembre 15, 2008
TOP 5 Medellín en algún año inhóspito
5. 6:00 am de un viernes.
Casi dormido entro en el salón y camino hasta el último pupitre de la hilera izquierda, justo la que queda al lado de la ventana. Me siento en el pupitre. Dejo mi maleta en el piso, al lado de mis pies; nunca creí eso de que si dejas las cosas en el piso nunca vas a tener dinero para tirar para arriba mientras te rascas la barriga plácidamente; paparruchas puras de una humanidad que guarda la esperanza de ser otra cosa: los nuevos ricos del barrio.
6:05 am de un viernes de Noviembre. No quiero estar aquí.
4. Miro por la ventana. Suspiro con desidia. Maldigo el hecho de que la primera clase del día sea la de español y literatura ya que detesto con todas mis ganas a la profesora, una señora bajita, gordita, arrugada, con el pelo tinturado de rojo, con bigote y barba, con un labial más rojo que su pelo tinturado, vestida con colores llamativos hasta más no poder, y que un día me dijo “Pero sí serás burro, niño de mierda”. ¡Vieja igualada! ¡Vieja hijueputa!
3. Dejo de mirar por la ventana y miro hacia el frente. El salón se llena totalmente. En las caras de nosotros los estudiantes de sexto grado se ve claramente que nadie quiere estar aquí, que se espera con ansias el mediodía para dejar las tareas para cuando se nos chante la gana, que se espera la tarde, la noche, que llegue sábado, que llegue el eterno tedio del domingo y que, por obra y gracia de quién sabe qué, por fin lunes deje de existir.
Me pongo a dibujar algo sobre el pupitre justo cuando entra en el salón el adefesio ese de profesora. Está peor vestida que nunca. Mi dibujo empieza a ser una señora de barba prominente, vestida con rosado y violeta, a la que le tiran dardos sobre su nariz.
2. Apenas el mamarracho ese nos dice “buenos días” suena un ¡BOOOOOONG! que hace que las paredes del salón tiemblen. Un viento fuerte entra por la ventana.
Otro ¡BOOOOOOOOOONG!
Ese espantapájaros habla fuerte pero sabemos que esos ¡BOOOOOOOONG! no provienen de ella. Así que a empellones y a toda prisa todos salimos del salón. Llegamos al patio y lo primero que vemos es una inmensa y hermosa nube anaranjada que empieza a cubrir todo un cielo azul.
1. Seis muertos, diez heridos, una casa en la que fabricaban pólvora explotó. Esas fueron las noticias que nos llegaron cuando la cosa esa de profesora nos dijo “hoy no habrá clases, pueden irse”
Algunos solo atinamos a decir: Ya se ve que llegó Diciembre, bien.
Casi dormido entro en el salón y camino hasta el último pupitre de la hilera izquierda, justo la que queda al lado de la ventana. Me siento en el pupitre. Dejo mi maleta en el piso, al lado de mis pies; nunca creí eso de que si dejas las cosas en el piso nunca vas a tener dinero para tirar para arriba mientras te rascas la barriga plácidamente; paparruchas puras de una humanidad que guarda la esperanza de ser otra cosa: los nuevos ricos del barrio.
6:05 am de un viernes de Noviembre. No quiero estar aquí.
4. Miro por la ventana. Suspiro con desidia. Maldigo el hecho de que la primera clase del día sea la de español y literatura ya que detesto con todas mis ganas a la profesora, una señora bajita, gordita, arrugada, con el pelo tinturado de rojo, con bigote y barba, con un labial más rojo que su pelo tinturado, vestida con colores llamativos hasta más no poder, y que un día me dijo “Pero sí serás burro, niño de mierda”. ¡Vieja igualada! ¡Vieja hijueputa!
3. Dejo de mirar por la ventana y miro hacia el frente. El salón se llena totalmente. En las caras de nosotros los estudiantes de sexto grado se ve claramente que nadie quiere estar aquí, que se espera con ansias el mediodía para dejar las tareas para cuando se nos chante la gana, que se espera la tarde, la noche, que llegue sábado, que llegue el eterno tedio del domingo y que, por obra y gracia de quién sabe qué, por fin lunes deje de existir.
Me pongo a dibujar algo sobre el pupitre justo cuando entra en el salón el adefesio ese de profesora. Está peor vestida que nunca. Mi dibujo empieza a ser una señora de barba prominente, vestida con rosado y violeta, a la que le tiran dardos sobre su nariz.
2. Apenas el mamarracho ese nos dice “buenos días” suena un ¡BOOOOOONG! que hace que las paredes del salón tiemblen. Un viento fuerte entra por la ventana.
Otro ¡BOOOOOOOOOONG!
Ese espantapájaros habla fuerte pero sabemos que esos ¡BOOOOOOOONG! no provienen de ella. Así que a empellones y a toda prisa todos salimos del salón. Llegamos al patio y lo primero que vemos es una inmensa y hermosa nube anaranjada que empieza a cubrir todo un cielo azul.
1. Seis muertos, diez heridos, una casa en la que fabricaban pólvora explotó. Esas fueron las noticias que nos llegaron cuando la cosa esa de profesora nos dijo “hoy no habrá clases, pueden irse”
Algunos solo atinamos a decir: Ya se ve que llegó Diciembre, bien.
sábado, diciembre 06, 2008
viernes, diciembre 05, 2008
TOP 5 El diario de Jimmy Bang (2)
VI
Soy un poco más bajo que el Pequeño Juan que es una viga larga e inmensa que casi llega al cielo, y quisiera que dejara de respirar sobre mi cabeza; sufre de rinitis y es bastante fastidioso que las goteras de sus mocos caigan en mi cuello, se metan por dentro de mi camisa y bajen lentamente por mi espalda. Estamos al frente de una vitrina, de esas donde venden juguetes que yo no puedo comprar (por el escaso efectivo que manejo) pero de los que sí me puedo antojar. Estoy antojado de una pistola 9mm de balines. Quisiera meterle un balín al Pequeño Juan en un ojo. Por alguna mágica razón me dice que soy su mejor amigo. No quiero ser el mejor amigo de nadie.
- Jimmy, ¿Cómo te pueden gustar los juguetes?, ¿no estás muy grandecito para esas bobadas?- Me dice tras sus silbidos de nariz.
-Si a ti te gustaran los juguetes, no te hubiera dejado Sandra.- Le digo.
-Golpe bajo.- Me dice un poco ofendido.
- No Juan, no fue un golpe bajo. Es la razón.- Pondero sin que se fije en mi rostro de mofa.- Si tan solo dejaras a un lado tu convicción de hombre grande por un rato, y fueras un hombre más tierno, sacaras de vez en cuando el niño interno que hay en ti, Sandra no te hubiera dejado.
- Jimmy, a lo mejor tienes razón.- Me dice el bobo grande éste.
Miro el reloj de la vitrina, son las once de la mañana. Es hora de despedirme de Juan.
- Juan, me tengo que ir. – Le digo.
- ¿A dónde?
- No sé, Estoy cansado.
- Entonces te llevo.
Lo bueno es que andando con el Pequeño Juan no tengo que sacar un duro para pagar un taxi.
VII
La pared es rosada y tiene afiches de Bruce Lee que están pegados por toda la habitación. La cama tiene un colchón suave y al lado de esta se encuentra una mesa de noche en la que hay una pequeña lámpara encendida y un paquete de cigarrillos. La habitación huele a incienso.
Me pregunto qué carajos hago aquí. No recuerdo como llegué. La cabeza me da vueltas como si tuviera resaca. Pero no puede ser, no recuerdo que bebiera algo ¿O sí?. Creo que tengo fiebre porque los labios no me paran arder. A eso se suma que cuando hice el intento de levantarme de la cama me caí al piso. Sobre un vomito que a lo mejor es mío. No lo sé. Estoy sudando a chorros y siento escalofríos, me duelen los brazos, como si hubiera hecho mucho ejercicio. Quiero un cigarrillo y el paquete de cigarrillos esta vació. Tengo sed. Los ojos se me están cerrando. Tengo mucho sueño.
VIII
Sé que soñé con mi prima Sara, pero no sé qué soñé. Estoy muy cansado para averiguarlo.
IX
Tedio, tedio, tedio, tedio, tedio, tedio, tedio, tedio... ya me sé cuantas tonalidades de pintura verde tiene el techo.
X
Oigo la puerta. No recuerdo haber escudado nada hace tiempo. Abren la puerta. No recuerdo que nada se moviera hace tiempo. Me hago atrás de la puerta, pero primero agarro la lámpara. Estoy dispuesto, a golpe limpio, a abrirle la cabeza al que entre en esta habitación. Estoy secuestrado… bah, ¡¿En serio?! ¡¿No me había dado cuenta?!
jueves, diciembre 04, 2008
TOP 5 Canciones que más escuché y re contra más escuché éste año, al punto de: “Basta, no más. Aunque si quieres vuélvelas a escuchar, cabrón.”
5. Thunder Road – Bruce Springsteen
4. Nothing Came Out – The Moldy Peaches
3. Good Fruit – Hefner
2. Lover, You Should Have Come Over – Jeff Buckley
1. I´m So Tired Of Being Alone – Al Green
Duro escoger de una lista de aproximadas cincuenta canciones sólo cinco de ellas. A lo mejor se viene una segunda parte de éste TOP… o no. Dime tus canciones.
4. Nothing Came Out – The Moldy Peaches
3. Good Fruit – Hefner
2. Lover, You Should Have Come Over – Jeff Buckley
1. I´m So Tired Of Being Alone – Al Green
Duro escoger de una lista de aproximadas cincuenta canciones sólo cinco de ellas. A lo mejor se viene una segunda parte de éste TOP… o no. Dime tus canciones.
miércoles, diciembre 03, 2008
TOP 5 Algo que asumía perdido de un tiempo remoto y que no sé en que a final de cuentas finalizó:
El diario de Jimmy Bang
I
Diciembre del 2003
Un paquete de cigarrillos y un encendedor barato rojo siempre me escoltan a donde vaya; en una cafetería, en una biblioteca, en un bar, en un centro comercial, donde mis abuelos y mis quince tíos, donde mi mamá, en una sala de emergencias; que es donde precisamente me encuentro. Está sentado a mi lado el taxista (Un hombre fornido y con aspecto de Skinhead) que me transportó hasta aquí e insistió que le llamara el Pequeño Juan.
-¡Por favor!, dejemos el formalismo, nada de hombre del taxi, llámeme Pequeño Juan.
No es por dármelas, pero siempre he sido beneficiario de una incomunicación absoluta a lo que es mi entorno. Sé que considerables individuos no aprecian eso como la gran cosa, que repudian mis potestades y me toman por otro freak más en este planeta. Por lo frecuente, odio a esta clase de tipos, pero a veces, algo en mí, les da la razón. Agradezco de todo corazón que el pequeño Juan esté conmigo, y que espere pacientemente a que me atiendan.
En contra de todos los avisos de “prohibido fumar, esto es un recinto cerrado”, enciendo mi cigarrillo. Me gustan los cigarrillos fuertes. Los cigarrillos mentolados y los suaves son para niñas. Sé que no debería estar fumando en éste sitio porque hay gente enferma, yo mismo estoy enfermo, pero no me importa. Las salas de emergencias me deprimen. Creo que estoy en todo el derecho de hacer lo que me plazca cuando estoy deprimido.
-Señor aquí no puede fumar.- Me dice una anciana con el cabello tinturado de morado, de esas tan escasas en estos días. Añoro esos días.
- Vea señora, puedo fumar donde quiera. Estoy sumamente deprimido y... ¡Maldita sea, estuve a punto de morir!- Le grito a la anciana mientras le muestro mis brazos tajados por una cuchilla de afeitar.- ¡¿Ve señora?! ¡¿Ve mis putos brazos?! ¡Éste es mi puto cuarto intento de suicidio!- Mientras le grito, la señora, sorprendida y con una extraña dificultad (usa bastón) se levanta de su silla y camina hacia la otra esquina de la sala.- ¡Señora! ¡La cuchilla de afeitar nunca había sobrepasado mi brazo más de dos pulgadas, ésta vez llegó casi a un centímetro! ¡Por irónico que parezca, casi me muero! ¡Nunca había visto tanta puta sangre en toda mi vida! al menos no en vivo ¡Y por eso es que puedo fumar donde me plazca!
- ¡Mierda, hombre! Yo tampoco había visto tanta sangre en vivo - Me dice el pequeño Juan – casi me desmayo. Pero soy un hombre fuerte. Me he leído todos los libros de Paulo Coelho.
Miro al pequeño Juan. Su rostro esta borroso. Todo me da vueltas. Creo que voy a desmayarme.
II
- ¡Somos gente sensible y tenemos mucho amor para dar Jimmy! – Me dice uno de mis quince tíos mientras me abraza y sus lágrimas empapan mi ropa nueva del treinta y uno de diciembre- Por todo el amor que hay en el mundo, no lo vuelva hacer, no se suicide. Usted sabe que lo queremos mucho. Y su mamá también lo quiere mucho. Tenga consideración de ella, está pasando por un momento difícil. - Sí, sí, tío Alberto, no lo vuelvo a hacer. Y sí, tengo en cuenta a mi mamá- Le digo para consolarlo, para que deje de abrazarme.
Estoy desesperado, ya solo faltan diez segundos para el año nuevo y quiero ser el primero en darle el feliz año a mi prima más buenorra. Toda la noche ella y yo nos hemos coqueteado y hemos estado jugando a quién es el primero de los dos que quita su mirada de los ojos del otro. Por supuesto, yo he perdido todas las veces.
- Jimmy, en serio ¿Me lo promete?- Me dice mi tío Alberto sin quitar la mirada de mis ojos. Su aliento apesta a alcohol.- ¿Me lo promete? - Asiento sabiendo que de nada vale ya que es víspera de año nuevo, el momento en que todos nos abrazamos, lloramos sin razón alguna aparente, y nos prometemos cosas absurdas que vamos a olvidar en la resaca del día que viene. - Bueno, Jimmy, conste, me lo prometió.- Me lo dice pegándome una palmadita en las mejillas. Me da un beso en la frente y se aleja hasta la barra de las bebidas. Se sirve otro whisky con hielo. Su trago favorito.
Voy a por mi prima. La busco por la sala abriéndome camino a través de mis otros tíos y esposas de mis tíos. Todos quieren abrazarme, pero al no conseguirlo se abrazan entre sí dándose el mutuo feliz año. Todos parecen rebosar de alegría, algo de lo que siempre he carecido; es lo que me dijo mi abuelo hace tiempo atrás, cuando yo apenas era un niño de diez años:
- Jimmy, desde que naciste tus ojos carecen de alegría. Siempre has sido la oveja apartada del rebaño.- Por supuesto, en esa época, yo no tenía ni idea de lo que él hablaba. Sus sabias palabras las vine a comprender después. He sido la oveja apartada del rebaño desde que tengo uso de razón. A veces siento que no encajo en ninguna parte.
fin lucro mi cometido y llego a donde mi prima. Ella me recibe con una sonrisa.
–Hola Jimmy.
- Hola Sara. Feliz año.
Nos abrazamos y damos vueltas por toda la sala. Ambos sabemos que estamos necesitados el uno del otro. Ninguno de los dos ha tenido sexo en mucho tiempo. Su piel exuda feromonas y yo tengo el falo tieso.
- Jimmy, nos vemos mas tarde en la terraza. Estoy sin bragas.- Me dice y asiento complacido.
III
Enero del 2004
El encuentro con Sara en la terraza resultó un verdadero fiasco. Y no por ella, por mí. Yo sólo quería sexo. Ella quería hablar, de alguna manera quería desahogarse de sus problemas conmigo. Tengo fama de ser alguien con él que se puede contar si se complican las cosas. Yo acudo a la solución de esos problemas, no por ser buen samaritano, sino por evitar el aburrimiento. Esta vez no fue así.
- Jimmy, ¿a veces cuando te levantas, no sientes que no tienes qué hacer en éste mundo?, ¿qué todo es igual?, ¡Oh, que boba, ¿qué preguntas hago?, se me olvidaba que hace poquito quisiste suicidarte! - Me dijo ella tras una bocanada a mi cigarrillo. Odio compartir cigarrillos. También odio a esas personas que no se fuman un cigarrillo entero y por eso lo tienen que compartir con alguien que si se lo fuma.
-Sí, hace poquito quise suicidarme.- Le dije tras un sorbo a mi Martini.
-¿Pero lo vas a volver hacer?- Me preguntó.
- No sé, de pronto dentro de algunos meses. O semanas, Cuando mi mamá se recupere, quien sabe. - Le respondí.
- A veces siento que te admiro por querer abandonar éste mundo.- Me dijo, y se puso a llorar. Las lágrimas le corrieron el maquillaje; una erección mía no se hizo esperar.
-Y ¿me contabas hace un rato que no tienes bragas?- Le dije.
-Jimmy, no es momento para pensar en sexo. Es momento de hablar. Hay tantas cosas de las que hay que hablar. Sobre todo tú, Jimmy - Me dijo.
-Espérate ¿Podrías decir ¡Acción!?- Le dije.
- ¿Qué?- Me preguntó sorprendida.
- Sí. ¿Podrías decir ¡Acción!?- Le repetí.
- Acción.- Dijo sin saber por qué.
- Primera escena: me muero de aburrimiento, me voy y te dejo sola.- Le dije en disposición de marcharme.- Segunda escena: bajo, busco el baño, entro en él, cierro la puerta y me hago una paja en honor tuyo. Tercera escena: Salgo del baño y termino de emborracharme hasta quedar sin conciencia y tirado en una esquina de la casa. Cuarta escena: me despierto mañana con resaca y sin acordarme de nada de lo que pasó ésta noche. Quinta escena: dentro de algunos días, si por alguna razón te antojas de sexo conmigo, me puedes llamar. De lo contrario no.- Le dije ésto y me marché de la terraza.
-¡Jimmy! ¡Jimmy! – Escuché que me llamaba. No le hice caso.
En realidad, si fui a hacerme una paja al baño, pero no pude. El baño estuvo ocupado toda la noche por uno de mis tíos. Ese tío se quedó dormido con la cabeza dentro de la taza del inodoro. No se ahogó porque “El diablo protege a los borrachos”. A mi tío llevo dos años viéndolo en las mismas, desde que lo dejó su esposa por un tipo con más plata. Él llama a su esposa cada fin de semana para preguntarle por sus hijos, y para que vuelvan a ser una pareja feliz. Ella, simplemente lo manda a la mierda.
Dada mi calentura, busqué por toda la casa un sitio digno de una paja. Lo que encontré fue la habitación de uno de mis tíos (mi tío gay). Entré en esta, cerré la puerta y me imaginé a Sara en cuatro sobre la cama: Su culo a la altura de mi cabeza y ella diciéndome “mi culo es tuyo Jimmy, haz lo que quieras con él”. Sentí que tocaban la puerta de la habitación. Era mi mamá. Quería hablar conmigo. Yo espere que bajara mi calentura y le abrí.
- ¿Qué estabas haciendo aquí?- Me preguntó.
-Leyendo.- Le dije. Con esa disculpa nadie podría dudar de mí. Mi tío es poseedor de una gran cantidad de libros. Por él leí a los doce años a Henry Miller y a Charles Bukowski.
- ¡Ah!, Jimmy, mijo, necesito hablar con usted.- Me dijo mi mamá creyéndose mi mentira.
- Hablemos.- Le dije.
- Jimmy... al fin decidí que me voy a separar de su papá.- Comenzó a llorar.- Aunque lo quiero mucho ya no puedo seguir con él. Usted sabe que me dolió mucho lo que hizo.
Mi papá le hizo mucho daño a mi mamá. Cuando todos creían que eran la pareja perfecta todo se vino abajo. Mi papá tenía amoríos con otra mujer hacia dos años y de un momento a otro la dejó embarazada. Mi mamá se enteró por casualidad.
- Jimmy... mañana me voy de viaje. Viajo para Argentina. Necesito estar un tiempo sola y voy a estar allá por lo menos un año. ¿Usted me entiende, cierto?- Me dijo. Asentí.- Aunque me voy muy preocupada por usted. ¿Por qué quiso suicidarse?
No supe que decirle, ¿qué le iba a decir? ¿Que toda la vida me he sentido solo? ¿Qué nada me emociona? ¿Qué todo me da igual? No, no le podía decir nada. Eso la haría sentir más mal de lo que estaba. Le habría hecho sentir que fracasó en su intento por hacerme feliz. Ella siempre fue una buena madre.
IV
El pequeño Juan me llamó a eso de las cinco de la tarde. Yo estaba dormido y con resaca. No le contesté. Es un amigo que no quiero. Me dejó un mensaje en el contestador:
- ¡Jimmy! Feliz año. Quiero hablar contigo... Hombre, No estoy bien. Y supuse que, como tú sabes bastante lo que es estar mal me podrías dar algunos consejos. Ya sabes, siempre estás deprimido y esas cosas. Desde que hablé contigo ese día que, bueno tú sabes, ya no me sirven los libros de Coelho. ¿Qué me podrías recomendar?, ¡Ah!, ¡que no sea pegarme un tiro o cortarme las venas! No quiero eso... a pesar de todo sigo siendo un hombre bastante optimista... bueno, no, yo lo llamo más tarde.
Me levanté a eso de las nueve de la noche y salí a dar una vuelta por la ciudad. Visité los sitios de siempre, o lo que había abierto en esa fecha del año: un bar de mala muerte.
Me senté en la barra. Pedí cerveza toda la noche y la combine con esporádicos Tom Collins. La mesera era bonita; dijo que se llamaba Marilyn.
-¿Marilyn Monroe? – Le pregunté con una sonrisita idiota.
-Je, je. Si recibiera plata cada vez que me hacen ese chiste tan malo sería la mujer más rica del mundo.- Me dijo. Luego me ignoró toda la noche.
Si recibiera plata cada vez que me ignoran por mis malos chistes, sería el hombre más rico del mundo.
V
A la salida del bar, bastante borracho y dispuesto a caminar hacia la casa en medio de la lluvia por un maldito arrebato poético de esos que me dan últimamente, me topé con el Pequeño Juan. Me vio desde su taxi y me pitó tres cuadras seguidas mientras yo trataba de no tomarlo en cuenta. Al fin tanta insistencia me convenció.
- Hey Juan, ¿qué hubo?- Le pregunté mientras me subía al taxi.
-Juan no, Pequeño Juan.- Me aclaró al mismo tiempo que ponía en marcha el auto.
- Whatever- Le dije y me encendí un cigarrillo.
- Ahorita escuché en la radio que el cigarrillo afecta los huesos, que da osteoporosis. Jimmy, sería bueno que dejaras el cigarrillo- Me dijo Juan.- ¿A dónde vamos?
- A cualquier parte, no tengo ganas de llegar a mi casa. Total, nadie me espera.- Le dije.
- Jimmy, eso es muy triste.- Me dijo.
- Soy un hombre triste. – Le dije y le sonreí.
- ¿Sí oíste los mensajes que te dejé en el contestador? Te llamé toda la tarde.- Me preguntó.
- No, no los oí.- Le dije mentiras
-¿Jimmy, quieres comer algo? Yo invito.
- Sí. ¿Pero supuestamente no estás trabajando?
- Ya trabajé mucho. Me da gusto haberte encontrado. Quería hablar contigo. Por hacerme el gracioso le dije a Sandra que termináramos, que nos diéramos un tiempo. Que quizás así las cosas mejorarían. ¿Sabes qué le dije, literalmente? Le dije: “Sandra, quiero terminar contigo, y no porque no te quiera. Al contrario. Nunca antes estuve tan enamorado de una persona. Las personas y yo nunca nos hemos llevado bien.” Jimmy yo de alguna manera soy como tú. Pero se me salió el tiro por la culata, ella se enojó conmigo.
- Quiero comer hamburguesa.- Le interrumpí.
- Sí lo que sea. Traté de explicarle a Sandra porque había tomado esa decisión tan repentina, pero eso sólo complicó más las cosas. Ella no lo tomó bien. La verdad, no entiendo a las mujeres ¿Pero quién las entiende? ¿Tú las entiendes?...Bueno, entonces para defenderme le dije: “Sandra, Tú eres la única con la que puedo hablar sobre telenovelas, del heavy y de lo mal que me cae el Real Madrid. Por ti soy una mejor persona. Cambiaste mi vida. Ya hasta conseguí trabajo... Sandra, ¿Sabes?, Me da rabia saber que dependo totalmente de ti. Yo siempre he sido alguien solitario. Me da rabia que lo primero que hago al despertarme en las mañanas es pensar en ti. Que en todas partes, vaya donde vaya, pienso en ti. En que quiero verte y quiero besarte. Hacerte el amor salvajemente. Si estuvieras en mis zapatos, sabrías que eso es una mierda. Que enamorarme para mí es de lo peor... ¿y ahora tú te enojas conmigo por una charla?” Jimmy ¿Y sabes qué me dijo Sandra? Me dijo que nunca estuvo enamorada de mí, que yo solo era un modo de perder el tiempo. - Juan, ¿podrías ir más rápido? Tengo hambre- Lo interrumpí.
domingo, noviembre 30, 2008
TOP 5 Montado en un bus. Trancón de carros del terror en la Avenida Las Vegas. Recuerdos de la noche que pasó vienen a mí y sonrío:
5. Una hermosa rubia de ojos azules y capul por la cual me babeo.
4. Un esplendido recital de Narcos (la banda donde Truchafrita toca el bajo y de la cual sólo me he perdido dos recitales que fueron en Bogotá)
3. Una pésima banda oscureta que tocó después de Narcos que mejor la olvido por completo. Hago cómo que nunca la oí ni la vi y paso a un recuerdo mejor: Yo agarrado a una baranda con mi mano derecha, que por alguna razón tiene electricidad la baranda esa, le toco una mano a la hermosa rubia con mi mano izquierda. Ella dice: “¡Ay, eso se siente todo raro!”
2. La nueva edición de Cuadernos Gran Jefe. Aquí montado en éste bus, mientras el trancón se deshace leo y leo. Está de lujo.
1. Jugar a una misión imposible. Lo mejor de la noche y de éste día: Todavía me veo terminando la misión diciendo que soy un Testigo de Jehová no ocurriéndoseme que decir sobre los testigos de Jehová.
*No sé por qué mientras estaba subido en ese bus me acordé de cuando viajaba cada día en un bondi allá en Argentina y entonces a veces tarareaba esta canción de Siniestro Total: “A una isla del Caribe he tenido que emigrar, y trabajar de camarero lejos, lejos, lejos de mi hogar, de mi hogar…”
4. Un esplendido recital de Narcos (la banda donde Truchafrita toca el bajo y de la cual sólo me he perdido dos recitales que fueron en Bogotá)
3. Una pésima banda oscureta que tocó después de Narcos que mejor la olvido por completo. Hago cómo que nunca la oí ni la vi y paso a un recuerdo mejor: Yo agarrado a una baranda con mi mano derecha, que por alguna razón tiene electricidad la baranda esa, le toco una mano a la hermosa rubia con mi mano izquierda. Ella dice: “¡Ay, eso se siente todo raro!”
2. La nueva edición de Cuadernos Gran Jefe. Aquí montado en éste bus, mientras el trancón se deshace leo y leo. Está de lujo.
1. Jugar a una misión imposible. Lo mejor de la noche y de éste día: Todavía me veo terminando la misión diciendo que soy un Testigo de Jehová no ocurriéndoseme que decir sobre los testigos de Jehová.
*No sé por qué mientras estaba subido en ese bus me acordé de cuando viajaba cada día en un bondi allá en Argentina y entonces a veces tarareaba esta canción de Siniestro Total: “A una isla del Caribe he tenido que emigrar, y trabajar de camarero lejos, lejos, lejos de mi hogar, de mi hogar…”
sábado, noviembre 29, 2008
TOP 5 Resucitaron del mismísimo más allá endemoniado mis parlanticos adorados
5. A lo bestia, con patadas y lanzadas contra el techo, traté de resucitarlos. Y nada, los malditos se negaban volver a éste mundo infeliz.
4. Grité “nooooOOOOOOOOOOO!” arrodillado en el piso y con los brazos levantados hacia el cielo. Y nada, los clichés sólo funcionan en el cine y en otras cosas que no me interesan.
3. Intenté llamar a alguien que supiera sobre parlanticos, pero me dio pereza. Y nada, muertos como estaban mis parlanticos ni se dieron cuenta que yo tenía buenas intenciones para que resucitaran.
2. Con un cigarrillo en la boca y ron en mano los mire fijamente, casi que sin parpadear, mientras mentalmente decía “Parlantes, levántense y caminen”. Y qué tal que se hubieran levantado y caminado, un infarto del susto me hubiera dado.
1. Pero por accidente, con el pie, moví unos cablecitos. Y aquí están mis parlanticos adorados tronando a todo dar una canción de Stephen Malkmus.
Stephen Malkmus fo eva an neva!!! Y mis parlanticos.
4. Grité “nooooOOOOOOOOOOO!” arrodillado en el piso y con los brazos levantados hacia el cielo. Y nada, los clichés sólo funcionan en el cine y en otras cosas que no me interesan.
3. Intenté llamar a alguien que supiera sobre parlanticos, pero me dio pereza. Y nada, muertos como estaban mis parlanticos ni se dieron cuenta que yo tenía buenas intenciones para que resucitaran.
2. Con un cigarrillo en la boca y ron en mano los mire fijamente, casi que sin parpadear, mientras mentalmente decía “Parlantes, levántense y caminen”. Y qué tal que se hubieran levantado y caminado, un infarto del susto me hubiera dado.
1. Pero por accidente, con el pie, moví unos cablecitos. Y aquí están mis parlanticos adorados tronando a todo dar una canción de Stephen Malkmus.
Stephen Malkmus fo eva an neva!!! Y mis parlanticos.
miércoles, noviembre 26, 2008
TOP 5 Un cigarrillo más en éste blog repetitivo e hijuetantas
1. Son las 6:30 pm de un viernes y estoy laburando. Mi encendedor desechable no funciona a pesar de que lo compré éste mismo día. Decido caminar hasta donde está el vigilante del lugar y pedirle el favor de que me encienda el cigarrillo ya que hace una hora y algo lo vi fumando.
- Ahorita te vi fumando ¿será que de casualidad no tenés un encendedor?- Le digo.
- No hermano, no fumo. – Me dice.
Estoy seguro de que lo vi fumando, de que no tuve una alucinación. Pero sin embargo no le reprocho nada al vigilante, seguro tendrá alguna política para encender cigarrillos que no son suyos, una política de esas que tienen seres muy radicales que no se doblegan por nada y si los obligan a contradecirse crean guerras mundiales y cosas así, o seguro quién sabe qué trauma tiene con encender cigarrillos ajenos, quizás un trauma de niñez. Si no me quiere encender mi cigarrillo, pues es problema de él.
2. - Eh, ahorita te vi fumando.- Le digo con cara de “Llave, estoy que me fumo un dedo ¿no te das cuenta? ¡Préstame tu encendedor ya!”.
- Shss, que no lo oigan parcero. Es que nos tienen prohibido fumar.- Me dice mientras mira para un lado y para el otro cómo si me estuviera vendiendo alguna especie de estupefacientes muy peligrosos.- En éste trabajo nos mantienen muy vigilados, no nos dejan fumar, no nos dejan quedarnos dormidos, no nos dejan escuchar la radio disque porque nos distraemos, no nos dejan ver televisión por lo mismo.
- Eeeh, perdón por lo que voy a decir, pero solo estoy en desacuerdo en lo que les prohíban fumar, pues, es que son vi...
- Sí hermano, y lo peor es que ya se está terminando el año y ya me dijeron que me toca estar aquí clavado toda la noche el 24 y el 31 de diciembre. Qué cosa más triste.
- ¡¡¡ Uff!!, eso debe ser lo peor.
3. - ¿Si ve la primera ventana a la derecha del edificio de enfrente?- Me pregunta el vigilante.
- Sí.- Le respondo.
- Esa ventana es del cuarto de una muchacha que me gustaba mucho.
- ¿Ya no te gusta?
- Hace como dos meses ya no vive ahí, me dijo que su familia y ella se iban a vivir a La Estrella. La voy a extrañar mucho éste diciembre.
- ¿Por?
- Ya van dos años que me toca estar aquí toda la noche un 24 y un 31 de diciembre. Ella los dos 24 de esos 2 años siempre me trajo natilla y buñuelos. El último 31 de diciembre vino y me dijo “traje papeletas para que las quememos juntos, estoy aburrida en mi casa” y las quemamos aquí donde usted y yo estamos parados, ja ja ja ja. Mi jefe decía por el walkie-talkie “Están tirando papeletas en su sector” y yo le respondía “Jefe, son tres niños, tres inadaptados, ya mismo le averiguo de qué parte del barrio son”, al otro día regañaron a tres niños de dos edificios más allá que andaban por ahí a esa hora, ja ja ja ja.
- Pobres niños.
- Naa, uno de niño siempre le toca vivir esas cosas.
2. – Hey, en serio, sé que tenés encendedor, por favor, necesito fumar.- Digo ya casi con los ojos en la trastienda.
- ¿Sabe por qué estoy trabajando en la vigilancia?- Pregunta el vigilante.
- No. Fumar, fumar, fumar, es lo que quiero.- Digo.
- Porque nunca me gustó estudiar, eso nunca fue para mí. Me gradué del colegio Marco Fidel Suarez y nunca más quise saber de profesores ni nada.- Dice.
- ¿Sos Suarista? Yo estudié en el Marco Fidel Suarez.
- ¡¿En serio?! Mire como es la vida. Yo estaba en octavo cuando mataron a Hamilton Chica ¿y usted?
- Yo vi morir a Hamilton Chica, lo mataron a mi lado y salí herido.
- ¡¿Oiga?! ¡¿En serio?! No le creo.
- En serio, yo estaba repitiendo séptimo, o sea, también estaría en octavo.
- ¿O sea que usted y yo ya nos conocíamos?
- Es lo más seguro.
-Yo era una plaga en el colegio.
- Y yo una güeva completa.
1. – Hace rato no sentía nostalgia por mis días del colegio.- Dice el vigilante.- Le hice la vida imposible a más de uno.
Justo como ahora, no quieres encenderme mi cigarrillo.
- Ahorita te vi fumando ¿será que de casualidad no tenés un encendedor?- Le digo.
- No hermano, no fumo. – Me dice.
Estoy seguro de que lo vi fumando, de que no tuve una alucinación. Pero sin embargo no le reprocho nada al vigilante, seguro tendrá alguna política para encender cigarrillos que no son suyos, una política de esas que tienen seres muy radicales que no se doblegan por nada y si los obligan a contradecirse crean guerras mundiales y cosas así, o seguro quién sabe qué trauma tiene con encender cigarrillos ajenos, quizás un trauma de niñez. Si no me quiere encender mi cigarrillo, pues es problema de él.
2. - Eh, ahorita te vi fumando.- Le digo con cara de “Llave, estoy que me fumo un dedo ¿no te das cuenta? ¡Préstame tu encendedor ya!”.
- Shss, que no lo oigan parcero. Es que nos tienen prohibido fumar.- Me dice mientras mira para un lado y para el otro cómo si me estuviera vendiendo alguna especie de estupefacientes muy peligrosos.- En éste trabajo nos mantienen muy vigilados, no nos dejan fumar, no nos dejan quedarnos dormidos, no nos dejan escuchar la radio disque porque nos distraemos, no nos dejan ver televisión por lo mismo.
- Eeeh, perdón por lo que voy a decir, pero solo estoy en desacuerdo en lo que les prohíban fumar, pues, es que son vi...
- Sí hermano, y lo peor es que ya se está terminando el año y ya me dijeron que me toca estar aquí clavado toda la noche el 24 y el 31 de diciembre. Qué cosa más triste.
- ¡¡¡ Uff!!, eso debe ser lo peor.
3. - ¿Si ve la primera ventana a la derecha del edificio de enfrente?- Me pregunta el vigilante.
- Sí.- Le respondo.
- Esa ventana es del cuarto de una muchacha que me gustaba mucho.
- ¿Ya no te gusta?
- Hace como dos meses ya no vive ahí, me dijo que su familia y ella se iban a vivir a La Estrella. La voy a extrañar mucho éste diciembre.
- ¿Por?
- Ya van dos años que me toca estar aquí toda la noche un 24 y un 31 de diciembre. Ella los dos 24 de esos 2 años siempre me trajo natilla y buñuelos. El último 31 de diciembre vino y me dijo “traje papeletas para que las quememos juntos, estoy aburrida en mi casa” y las quemamos aquí donde usted y yo estamos parados, ja ja ja ja. Mi jefe decía por el walkie-talkie “Están tirando papeletas en su sector” y yo le respondía “Jefe, son tres niños, tres inadaptados, ya mismo le averiguo de qué parte del barrio son”, al otro día regañaron a tres niños de dos edificios más allá que andaban por ahí a esa hora, ja ja ja ja.
- Pobres niños.
- Naa, uno de niño siempre le toca vivir esas cosas.
2. – Hey, en serio, sé que tenés encendedor, por favor, necesito fumar.- Digo ya casi con los ojos en la trastienda.
- ¿Sabe por qué estoy trabajando en la vigilancia?- Pregunta el vigilante.
- No. Fumar, fumar, fumar, es lo que quiero.- Digo.
- Porque nunca me gustó estudiar, eso nunca fue para mí. Me gradué del colegio Marco Fidel Suarez y nunca más quise saber de profesores ni nada.- Dice.
- ¿Sos Suarista? Yo estudié en el Marco Fidel Suarez.
- ¡¿En serio?! Mire como es la vida. Yo estaba en octavo cuando mataron a Hamilton Chica ¿y usted?
- Yo vi morir a Hamilton Chica, lo mataron a mi lado y salí herido.
- ¡¿Oiga?! ¡¿En serio?! No le creo.
- En serio, yo estaba repitiendo séptimo, o sea, también estaría en octavo.
- ¿O sea que usted y yo ya nos conocíamos?
- Es lo más seguro.
-Yo era una plaga en el colegio.
- Y yo una güeva completa.
1. – Hace rato no sentía nostalgia por mis días del colegio.- Dice el vigilante.- Le hice la vida imposible a más de uno.
Justo como ahora, no quieres encenderme mi cigarrillo.
jueves, noviembre 20, 2008
TOP 5 Cuando te cambia la vida (Parte 5)
Más o menos en esa época me sentía vulnerable, con ganas de que alguien pusiera un revólver en mi cabeza y a lo película *Clic*:
- ¿Qué tienes para decir en tus últimos momentos de vida?
- No me quiero graduar de la U, quiero seguir siendo siempre un estudiante de artes plásticas.
- ¿Por qué? ¿No pues que estabas tan aburrido estudiándolas? ¿Qué desde cuarto semestre denigrabas de la gran mayoría de tus profesores?
- Sí, pero, en la universidad me siento seguro, lo único que puedo perder es que me pongan una mala nota.
- Humanos, quién los entiende. Ni sé para qué pregunté, esas últimas palabras tuyas me importan un reverendo rábano, pero te daré gusto ya que soy buena gente: morirás como estudiante exitoso y no como un llano trabajador que apenas el sueldo le alcanza para comprarse el pan de cada día.
- Gracias.
- ¿Gracias de qué? Sólo soy un deseo tuyo que te da vanas esperanzas, soy una ilusión que sirve para canalizar ansiedad y mucho miedito de salir solito con hacha en mano a enfrentarse a la vida del laburador.
- ¿O sea que no es verdad que Pum Pum en mi cabeza?
- Ajá, algún día vas a morir de quién sabe qué, pero no ahora…

*Algún día, acostado en el pasto, miraras el cielo y pedirás tú último cigarrillo*
Foto: Byron Vélez
- ¿Qué tienes para decir en tus últimos momentos de vida?
- No me quiero graduar de la U, quiero seguir siendo siempre un estudiante de artes plásticas.
- ¿Por qué? ¿No pues que estabas tan aburrido estudiándolas? ¿Qué desde cuarto semestre denigrabas de la gran mayoría de tus profesores?
- Sí, pero, en la universidad me siento seguro, lo único que puedo perder es que me pongan una mala nota.
- Humanos, quién los entiende. Ni sé para qué pregunté, esas últimas palabras tuyas me importan un reverendo rábano, pero te daré gusto ya que soy buena gente: morirás como estudiante exitoso y no como un llano trabajador que apenas el sueldo le alcanza para comprarse el pan de cada día.
- Gracias.
- ¿Gracias de qué? Sólo soy un deseo tuyo que te da vanas esperanzas, soy una ilusión que sirve para canalizar ansiedad y mucho miedito de salir solito con hacha en mano a enfrentarse a la vida del laburador.
- ¿O sea que no es verdad que Pum Pum en mi cabeza?
- Ajá, algún día vas a morir de quién sabe qué, pero no ahora…
*Algún día, acostado en el pasto, miraras el cielo y pedirás tú último cigarrillo*
Foto: Byron Vélez
domingo, noviembre 16, 2008
TOP 5 Mientras supero la muerte de mis parlanticos amados y no se me ocurre sobre qué diantres escribir puteo a:
5. El señor ese de gorrita y mostacho de mexicano que un día hace mucho tiempo atrás me vendió media de ron Medellín a un precio exorbitante solo porque me vio cara de necesitado de alcohol a las 5:30 de la mañana en el parque de El Poblado. ¡Maldito estafador! Así son los humanos.
4. Los muchos adolescentes de mi edificio que siempre que me los encuentro en el ascensor se están mirando al espejo mientras se peinan los mechones estilo Emo para un lado y para el otro, se alaban los unos a los otros la ropa que llevan puesta, hablan de lo que se dijeron en el MSN el día anterior, se ríen de forma falsa (“Ja ja ja ja y creyó que yo no usaba pestañina en los ojos”), comparan sus teléfonos celulares y hasta se maquillan. Ir en el ascensor con cinco de ellos, más escandalosos que cinco mujeres juntas, es para: “cuando llegue al primer piso le arranco la escopeta al celador y…”
3. El computador nuevo de mi casa. Lo odio.
2. Los que creen que por manejar “datos curiosos” son inteligentes.
1. Al niño que le regalé todos mis juguetes cuando yo tenía catorce años: ¡¡¡triple gran hijueputa!!! ¡malparidito, catre chimba, gonorrea! Le deseé y le deseo todo lo peor.
ñapa:
4. Los muchos adolescentes de mi edificio que siempre que me los encuentro en el ascensor se están mirando al espejo mientras se peinan los mechones estilo Emo para un lado y para el otro, se alaban los unos a los otros la ropa que llevan puesta, hablan de lo que se dijeron en el MSN el día anterior, se ríen de forma falsa (“Ja ja ja ja y creyó que yo no usaba pestañina en los ojos”), comparan sus teléfonos celulares y hasta se maquillan. Ir en el ascensor con cinco de ellos, más escandalosos que cinco mujeres juntas, es para: “cuando llegue al primer piso le arranco la escopeta al celador y…”
3. El computador nuevo de mi casa. Lo odio.
2. Los que creen que por manejar “datos curiosos” son inteligentes.
1. Al niño que le regalé todos mis juguetes cuando yo tenía catorce años: ¡¡¡triple gran hijueputa!!! ¡malparidito, catre chimba, gonorrea! Le deseé y le deseo todo lo peor.
ñapa:
jueves, noviembre 13, 2008
TOP 5 All tomorrow´s parties
5. Alguien entró a éste blog buscando por el Google: “ver colombianas follando y metiendo drogas”. Obviando lo de follar - ¿quién no quiere ver colombianas follando?- ese alguien que hizo tan extraordinaria búsqueda en acto de “no entiendo por qué en éste mundo todos somos tan diferentes” se piensa que las colombianas meten drogas muy distinto a como lo hacen las argentinas, uruguayas, paraguayas, bolivianas, venezolanas, gringas, chinas -que en china extraterrestres si son- y etc.
Colombianas, mostrad cómo metéis drogas mientras os dan por donde ya sabéis, hagan un orgullo nuestro país.
4. A la original cucaracha highlander la conocí esta noche. Mi gata Astrid se la masticó, la escupió, jugó con ella a “te aviento al aire y te recibo malparidita con mis colmillitos un buen rato” y se levantó muy oronda la condenada cucaracha y empezó a treparse por las paredes. Vino uno, dos, tres chancletazos míos y la hijueputa siguió viva, de nuevo “paredes mías, por aquí me trepo, me escapo”. Otro chancletazo y… Naturalmente tuvo qué morir, su cabeza al final se desgarró de su cuerpo. El premio de un highlander es ser mortal; ¿viste la película?
3. Dos recuerdos de Argentina pegados en mi nevera (Heladera) que corrí porque me dio la gana dos milímetros más allá. Es raro ver la huella que han dejado esos dos imanes corridos de Mad Max e Easy Raider después de casi dos años y medio sin moverse de la nevera; el polvo y la viejones todo lo puede. Pero mira que sonrió. Marcas.
2. ¡Mi mes favorito ya llegó, ya llegó, ya llegó, ya llegó!
Tú te dirás que Diciembre es para los pocos ilustrados y para los que escuchan a Andrés Calamaro y Tricky o algo así.
Dirás que estamos en Noviembre, qué por qué menciono a Diciembre.
Pensaras que eres inteligente.
Pero…
1. Algo súper triste: Murieron los parlantes de mi computador. Lloro, ellos estaban conmigo desde 1999.
Colombianas, mostrad cómo metéis drogas mientras os dan por donde ya sabéis, hagan un orgullo nuestro país.
4. A la original cucaracha highlander la conocí esta noche. Mi gata Astrid se la masticó, la escupió, jugó con ella a “te aviento al aire y te recibo malparidita con mis colmillitos un buen rato” y se levantó muy oronda la condenada cucaracha y empezó a treparse por las paredes. Vino uno, dos, tres chancletazos míos y la hijueputa siguió viva, de nuevo “paredes mías, por aquí me trepo, me escapo”. Otro chancletazo y… Naturalmente tuvo qué morir, su cabeza al final se desgarró de su cuerpo. El premio de un highlander es ser mortal; ¿viste la película?
3. Dos recuerdos de Argentina pegados en mi nevera (Heladera) que corrí porque me dio la gana dos milímetros más allá. Es raro ver la huella que han dejado esos dos imanes corridos de Mad Max e Easy Raider después de casi dos años y medio sin moverse de la nevera; el polvo y la viejones todo lo puede. Pero mira que sonrió. Marcas.
2. ¡Mi mes favorito ya llegó, ya llegó, ya llegó, ya llegó!
Tú te dirás que Diciembre es para los pocos ilustrados y para los que escuchan a Andrés Calamaro y Tricky o algo así.
Dirás que estamos en Noviembre, qué por qué menciono a Diciembre.
Pensaras que eres inteligente.
Pero…
1. Algo súper triste: Murieron los parlantes de mi computador. Lloro, ellos estaban conmigo desde 1999.
martes, noviembre 11, 2008
sábado, noviembre 08, 2008
TOP 5 “Efficiency and progress is ours once more, Now that we have the Neutron bomb”
5. Es el tercer taxi del día y es el que del municipio de Envigado nos ha de llevar al municipio de Bello. Llevamos grabando toda la tarde, todavía nos faltan unas tomas para terminar con la jornada diurna y de extremo a extremo, sur a norte, atravesaremos toda Medellín. Así que apoyo mi cabeza en el espaldar de la silla de atrás, acomodo la cámara en mi regazo de manera que no se me vaya a caer, miro por la ventanilla y sin esfuerzo me quedo dormido. Sueño con mi persona favorita… dos horas y media después, a pesar que en el taxi desperté con una sonrisa y el efecto de enajenamiento por querer ver a esa persona favorita sigue (emoticón de carita feliz), maldigo el calor que hace y el por qué diantres estamos esperando el cuarto taxi del día en una autopista por la que no pasa ningún taxi.
- ¿Quién carajos espera un taxi en una autopista? – Me pregunto.
- Nosotros.- Me dice el periodista que me acompaña, al parecer me hice la pregunta en voz alta y entonces me escuchó.
- ¿Eso qué está al frente es la cárcel Bellavista?
- Yo creo que sí.
- Mira vos.
4. Anclado estoy yo al lado de los que sirven el vino, tengo mi novena copa vacía en la mano, la cámara colgada al hombro, veo medio borroso, me tambaleo, estoy casi que borracho y son más de las nueve y media de la noche; lo sé porque le pregunté la hora a alguien.
- Parce, ya terminamos de laborar ¿nos vamos ya? tenemos que guardar la cámara – Le digo al periodista que me acompaña y que está muy parlanchín y ebrio al lado de sus colegas periodistas que vinieron también a cubrir el evento.
- Parce, espérate me termino mi copa y nos vamos.- Me dice y sigue con sus consocios.
- Bueno.- Le digo y hago que un mesero me sirva otra copa de vino.
El evento que transcurrió hace pocos minutos iba sobre hacer frutas comestibles en laboratorios ya que como nuestro planeta se está yendo a la alcantarilla pronto no tendremos donde cultivar una mierda. Bebo, bebo, bebo, bebo vino de ¿uvas creadas en un laboratorio?, solo sé que el vino no es ron – que inteligente yo ¿no?-. Quisiera tener un laboratorio en mi casa y hacer ron. Varios tipos de ron: ron para el laboro, ron para bailar, ron para conversar, ron para deprimirse, ron para escuchar música, ron para mandar todo a la mierda,… ron para volverse un zoquete mientras laboras y pienso que en algún momento le vas romper a alguien la cámara en la cabeza, solo por gusto.
- Mesero, lléneme otra vez la copa.
3. Hace un calor de puta madre, pero mira qué cosa tan “rara”: llueve a cántaros. Fin de la jornada por hoy. Estoy mojado de pies a cabeza y sin embargo no me importa. Vertiginoso llegare a mi casa y me atiborrare de música (el grande Johnny Thunders tronando a todo dar en el equipo de sonido), tomare ron – que no pierda la costumbre-, hablare con mi persona favorita por el MSN y me dormiré. Laboro, nos vemos mañana. Solo espero que el taxista que me ha de llevar a la casa, posibilidad 10 de 9, no resulte que me quiera contar sus historias.
2. - Según el calendario Maya el mundo se va a acabar en el 2010.- Dice el taxista
- Según mucha gente muchas cosas van a pasar en el futuro.- Pienso.
- Un hombre atravesó volando el canal de la mancha.- Dice el taxista.
- ¿Y a mí eso qué?- Pienso.
- En estos días me compré todos los capítulos del Capitán Centella ¿se acuerda del Capitán Centella?- Dice el taxista.
- Sí, el capitán Centella era de lo mejor.- Digo sin mucha emoción. En este momento no quiero sentir ningún tipo de nostalgia, solo quiero llegar a mi casa.
- ¿Y cómo ve que Obama sea presidente de Estados Unidos?- Pregunta el taxista.
-La televisión ejerce un poder muy grande sobre las personas, puede decidir el destino de una nación.- Digo y el taxista me hace un gesto de “¿y éste de qué coño está hablando, qué se fumó? Igual huele a alcohol” y el resto del camino se queda en silencio. Bien.
1. – Agente Jack Bauer ¿qué me tiene qué decir con tanta urgencia?
- Señor presidente Bara… perdón, ando tan distraído últimamente con tanto laburito y con tantos problemitas personales, mi hija Kim que es tremendita y no sé qué hacer con ella… que todo lo confundo *aclaración de garganta: jum, jum*. Señor presidente David Palmer, en este momento estamos en medio de una conspiración.
- ¡¿No me diga?!
- Sí señor presidente. Sospechosos su esposa y el resto.
- Yo si decía que todo como que me olía a intriga, a suspenso, a maluco. – se toca la barbilla.- Agente Bauer ¿y qué hacemos entonces?
- Señor presidente David Palmer, - se toca la barbilla- por ahora haga todo lo que le dicen y dentro de cuatro años ya van a ver esos malditos, van a ver.
- ¿Van a ver qué, agente?
- Qué usted es un hombre integro, pero al fin y al cabo un ser humano que no es perfecto.
- Buen plan.
- Para servirle señor presidente Bar… perdón, perdón, presidente Palmer, es que ya estoy pensando en Nina Myers, una compañera del CTU, que está más buena que mejor dicho *jum, jum, jum, jum, jum, jum, jum*
- ¿Quién carajos espera un taxi en una autopista? – Me pregunto.
- Nosotros.- Me dice el periodista que me acompaña, al parecer me hice la pregunta en voz alta y entonces me escuchó.
- ¿Eso qué está al frente es la cárcel Bellavista?
- Yo creo que sí.
- Mira vos.
4. Anclado estoy yo al lado de los que sirven el vino, tengo mi novena copa vacía en la mano, la cámara colgada al hombro, veo medio borroso, me tambaleo, estoy casi que borracho y son más de las nueve y media de la noche; lo sé porque le pregunté la hora a alguien.
- Parce, ya terminamos de laborar ¿nos vamos ya? tenemos que guardar la cámara – Le digo al periodista que me acompaña y que está muy parlanchín y ebrio al lado de sus colegas periodistas que vinieron también a cubrir el evento.
- Parce, espérate me termino mi copa y nos vamos.- Me dice y sigue con sus consocios.
- Bueno.- Le digo y hago que un mesero me sirva otra copa de vino.
El evento que transcurrió hace pocos minutos iba sobre hacer frutas comestibles en laboratorios ya que como nuestro planeta se está yendo a la alcantarilla pronto no tendremos donde cultivar una mierda. Bebo, bebo, bebo, bebo vino de ¿uvas creadas en un laboratorio?, solo sé que el vino no es ron – que inteligente yo ¿no?-. Quisiera tener un laboratorio en mi casa y hacer ron. Varios tipos de ron: ron para el laboro, ron para bailar, ron para conversar, ron para deprimirse, ron para escuchar música, ron para mandar todo a la mierda,… ron para volverse un zoquete mientras laboras y pienso que en algún momento le vas romper a alguien la cámara en la cabeza, solo por gusto.
- Mesero, lléneme otra vez la copa.
3. Hace un calor de puta madre, pero mira qué cosa tan “rara”: llueve a cántaros. Fin de la jornada por hoy. Estoy mojado de pies a cabeza y sin embargo no me importa. Vertiginoso llegare a mi casa y me atiborrare de música (el grande Johnny Thunders tronando a todo dar en el equipo de sonido), tomare ron – que no pierda la costumbre-, hablare con mi persona favorita por el MSN y me dormiré. Laboro, nos vemos mañana. Solo espero que el taxista que me ha de llevar a la casa, posibilidad 10 de 9, no resulte que me quiera contar sus historias.
2. - Según el calendario Maya el mundo se va a acabar en el 2010.- Dice el taxista
- Según mucha gente muchas cosas van a pasar en el futuro.- Pienso.
- Un hombre atravesó volando el canal de la mancha.- Dice el taxista.
- ¿Y a mí eso qué?- Pienso.
- En estos días me compré todos los capítulos del Capitán Centella ¿se acuerda del Capitán Centella?- Dice el taxista.
- Sí, el capitán Centella era de lo mejor.- Digo sin mucha emoción. En este momento no quiero sentir ningún tipo de nostalgia, solo quiero llegar a mi casa.
- ¿Y cómo ve que Obama sea presidente de Estados Unidos?- Pregunta el taxista.
-La televisión ejerce un poder muy grande sobre las personas, puede decidir el destino de una nación.- Digo y el taxista me hace un gesto de “¿y éste de qué coño está hablando, qué se fumó? Igual huele a alcohol” y el resto del camino se queda en silencio. Bien.
1. – Agente Jack Bauer ¿qué me tiene qué decir con tanta urgencia?
- Señor presidente Bara… perdón, ando tan distraído últimamente con tanto laburito y con tantos problemitas personales, mi hija Kim que es tremendita y no sé qué hacer con ella… que todo lo confundo *aclaración de garganta: jum, jum*. Señor presidente David Palmer, en este momento estamos en medio de una conspiración.
- ¡¿No me diga?!
- Sí señor presidente. Sospechosos su esposa y el resto.
- Yo si decía que todo como que me olía a intriga, a suspenso, a maluco. – se toca la barbilla.- Agente Bauer ¿y qué hacemos entonces?
- Señor presidente David Palmer, - se toca la barbilla- por ahora haga todo lo que le dicen y dentro de cuatro años ya van a ver esos malditos, van a ver.
- ¿Van a ver qué, agente?
- Qué usted es un hombre integro, pero al fin y al cabo un ser humano que no es perfecto.
- Buen plan.
- Para servirle señor presidente Bar… perdón, perdón, presidente Palmer, es que ya estoy pensando en Nina Myers, una compañera del CTU, que está más buena que mejor dicho *jum, jum, jum, jum, jum, jum, jum*
martes, noviembre 04, 2008
TOP 5 “Me rasco la barriga y escucho a los Kiss”
5. La posibilidad de que cualquier excéntrico con una capucha en la cabeza, con una bomba molotov en la mano y vociferando a gaznate abierto “¡abajo el imperialismo, viva el Che Guevara!” entre de pronto, atraviese corriendo todo mi campo visual y lance la bomba molotov como jugador de la NBA hacia la policía anti motín que está apostada al otro lado de la calle es de 9 a 10. De 9 a 10 también es posible que los anti motines respondan disparando gases lacrimógenos, zendos chorros de agua a presión y voleen macana de lo lindo a diestra y siniestra cáigale al que le caiga, inclusive al viejito que por ahí pasa, que va para su casa y está absorto en sus pensamientos de “Hay muchos carros en Medellín….bla, bla, bla…” lleva su macanazo en la cabeza para que deje de pensar güevonadas. Tun, tun, en el torso, tun, tun, en las rodillas, por enchuspado, por no contar que de buenas a primeras un día la humanidad le hará saber que su destino es irse al garete.
4. No estoy de buen semblante, no me place en nada estar aquí viendo algo que nunca lleva a nada y que es rutina en una universidad pública. Encapuchados contra policías anti motines, mejor una de vaqueros, que mira: parece que vuelven a estar de moda. Pero estoy de turno laboral, mi orden directa es que desde una distancia prudencial, nada de hacerme el héroe sacando imágenes como para un documental de Michael Moore, debo estar atento y preparado para apuntar con la cámara y grabar lo más significativo de la revuelta, algo tipo: policías anti motines bebiendo ron y metiéndose manito entre ellos mismos mientras le parten la comprensión a encapuchados que minutos antes se hicieron ¡una por Mao!
- Parece que va a llover.- digo.
- Y nos vamos a mojar.- dice el periodista que también recibió la orden de cubrir tan magno evento de capuchos contra tipos que bogan por el “orden”.
- Ahora después de esto hay que ir a grabar otra cosa ¿cierto? – digo.
- Sí.- Dice el periodista.
- Mierda.
Empieza a llover.
3. Me enciendo un cigarrillo, miro más de cinco veces la hora en mi teléfono celular. Ha pasado más de media hora y ningún enajenado encapuchado ni ningún policía anti motín se ve a metros y kilómetros a la redonda, a pesar que horas antes si los hubo. Me dieron la orden muy tarde para salir a grabar y se acabó todo; de alguna manera me dejaron con los crespos hechos. Aquí parado donde estoy, mientras miro hacia el cielo gris y lluvioso, me fumo el penúltimo cigarrillo de mi paquete de Royal, me aburro como ostra.
2. La la la la la la, pronto sin ayuda de aparatos y cosos de esos de los que saben los que hacen cosos de esos algún día has de volar mientras tú muy sonriente antes de despegar te despides de tus seres queridos que, muy preocupados y con cara de terror, se dicen para sí mismos: “este muchacho está embazucado, metió mucha marihuana, merca, éxtasis, heroína, ladrillo raspado, vidrio molido, cacao, tiene compañeros de laboro que lo único de que saben hablar es que fueron al concierto de Andrés Calamaro. Que alguien, urgente, lo baje de esa terraza por favor, que se tira, que se nos mata el pobre”. Pensamientos que vienen y van en el transcurso de: Tu tranquilo, vuela como el pajarito aquel, tu pista de aterrizaje no será de aserrín, junto contigo la humanidad progresa a pasos de gigante.
1. - ¿Nos vamos? Aquí no va a pasar nada.- Digo.
- Pues sí, vámonos, en lo que tenemos que grabar ahorita nos van a dar comida y va a haber mucho vino.- Dice el periodista.
De alguna manera sonrío.
4. No estoy de buen semblante, no me place en nada estar aquí viendo algo que nunca lleva a nada y que es rutina en una universidad pública. Encapuchados contra policías anti motines, mejor una de vaqueros, que mira: parece que vuelven a estar de moda. Pero estoy de turno laboral, mi orden directa es que desde una distancia prudencial, nada de hacerme el héroe sacando imágenes como para un documental de Michael Moore, debo estar atento y preparado para apuntar con la cámara y grabar lo más significativo de la revuelta, algo tipo: policías anti motines bebiendo ron y metiéndose manito entre ellos mismos mientras le parten la comprensión a encapuchados que minutos antes se hicieron ¡una por Mao!
- Parece que va a llover.- digo.
- Y nos vamos a mojar.- dice el periodista que también recibió la orden de cubrir tan magno evento de capuchos contra tipos que bogan por el “orden”.
- Ahora después de esto hay que ir a grabar otra cosa ¿cierto? – digo.
- Sí.- Dice el periodista.
- Mierda.
Empieza a llover.
3. Me enciendo un cigarrillo, miro más de cinco veces la hora en mi teléfono celular. Ha pasado más de media hora y ningún enajenado encapuchado ni ningún policía anti motín se ve a metros y kilómetros a la redonda, a pesar que horas antes si los hubo. Me dieron la orden muy tarde para salir a grabar y se acabó todo; de alguna manera me dejaron con los crespos hechos. Aquí parado donde estoy, mientras miro hacia el cielo gris y lluvioso, me fumo el penúltimo cigarrillo de mi paquete de Royal, me aburro como ostra.
2. La la la la la la, pronto sin ayuda de aparatos y cosos de esos de los que saben los que hacen cosos de esos algún día has de volar mientras tú muy sonriente antes de despegar te despides de tus seres queridos que, muy preocupados y con cara de terror, se dicen para sí mismos: “este muchacho está embazucado, metió mucha marihuana, merca, éxtasis, heroína, ladrillo raspado, vidrio molido, cacao, tiene compañeros de laboro que lo único de que saben hablar es que fueron al concierto de Andrés Calamaro. Que alguien, urgente, lo baje de esa terraza por favor, que se tira, que se nos mata el pobre”. Pensamientos que vienen y van en el transcurso de: Tu tranquilo, vuela como el pajarito aquel, tu pista de aterrizaje no será de aserrín, junto contigo la humanidad progresa a pasos de gigante.
1. - ¿Nos vamos? Aquí no va a pasar nada.- Digo.
- Pues sí, vámonos, en lo que tenemos que grabar ahorita nos van a dar comida y va a haber mucho vino.- Dice el periodista.
De alguna manera sonrío.
sábado, noviembre 01, 2008
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