martes, abril 24, 2012
TOP 5 Bloqueo creativo
1. Abrir Word y mirar la pantalla en blanco por unos minutos. Pasar a hacer otras cosas nada productivas como por ejemplo mirar como carga cualquier película en Cuevana.
2. Abrir Word, escribir cualquier tontería y borrarla. Pasar a hacer otras cosas nada productivas como por ejemplo mirar como carga algún vídeo en Vimeo.
3. Abrir Word, no mirarlo y pasar directo a otras cosas como por ejemplo editar fotos y publicarlas. Soy adicto.
4. No abrir Word, ¿para qué? no vas a escribir nada. Pasar directo a perder el tiempo en Facebook y Twitter.
5. Abrir Twitter y retweetear todo el santo día.
martes, abril 03, 2012
jueves, marzo 15, 2012
TOP 5 Todo su cuerpo está mojado por la lluvia
1. En una noche nada particular,
la computadora estaba encendida, también la TV, llovía como casi siempre y se
respiraba ese tedio de llevar días sin salir de casa.
Me fumaba un cigarrillo en
la ventana cuando sonó el teléfono.
- ¿Aló? - Contesté
- Te estás comiendo las
uñas. – me dijo la voz de una mujer al otro lado de la línea.
- ¿Me estoy comiendo las
uñas? – pregunté inmediatamente después de mirarme las uñas. No me las estaba
comiendo.
- Sí, te las comes. - su
voz era suavecita, casi como la de una niña.
- Es tu imaginación.
- No. No tienes por qué negarlo.
Sé cuando alguien se come las uñas, su voz es gruesa y enredada como la tuya en
este momento. – se rió. Su risa era algo aguda, un poco contagiosa.
Sonreí.
- No me las como, para eso
fumo. Tengo voz de fumador. – Le dije.-
¿Con quién hablo?
Dicho esto: la llamada se
cortó.
Me quedé un rato largo con
el teléfono pegado a la oreja, oyendo ese fastidioso “tuuuuuuuu”, preguntándome
quién pudo ser esa mujer, si se equivocó de número, si en verdad la llamada era
para mí, de si en realidad la llamada se cortó o la mujer colgó con intención.
El cigarrillo se consumió
en mis dedos.
2. Miré el identificador
de llamadas, la llamada fue hecha desde un teléfono celular. Por cuestiones
económicas no iba a devolver aquella llamada. Me despreocupé del asunto y puse
música acorde para esa noche: música para ignorar mientras intentaba dormirme.
Llevaba días sin pegar un ojo. Muchas noches sin soñar, y me estaba haciendo
falta.
Considerable realidad
junta no es buena.
De nuevo sonó el teléfono.
De nuevo sonó el teléfono.
- Veo en el identificador de
llamadas que eres tú otra vez.- contesté casi sin tener la bocina cerca de mi
boca. – Creo que estás equivocada de número.
- Eres mi basurita en el
ojo, que ardor tú. Eres mi piedrita en el zapato, renga me tienes. Eres el
mosquito que zumba en mis noches, de insomnio me matas. Y así. – Dice ella dulcemente.-
Tenía que decírtelo, lo siento.
- Estás equivocada
conmigo, no soy ese al que llamas.
- Por ahora no es más. – colgó.
- Por ahora no es más. – colgó.
Me acosté en la cama con
la bocina aún sin colgar en el pecho.
Miré el techo.
3. Estaba dormido cuando
sonó varias veces el timbre de la puerta de la casa. Abrí los ojos y en mi
pecho seguía la bocina del teléfono sin colgar, se oía ese “tuuuuuuuuu”. Colgué,
miré el reloj que siempre ha estado en la mesita de noche al lado de mi cama y
eran las 11:30. Me levanté y, como vivo en un tercer piso, caminé hasta la
ventana. Ya no llovía y salvo por un gato blanco con rayas amarillas que
caminaba sigilosamente por la acera del frente, la calle estaba desierta. Le
resté importancia al hecho, los niños del barrio suelen salir a esa hora a
jugar Ring ring corre corre; así como yo lo hacía en mi infancia. Me gustaba
mucho ese juego hasta que una vez, en el momento de salir corriendo, me atajó cruelmente
el cable de un poste, me dejó sin aire por unos minutos. Minutos eternos en mi
vida y ese.
En ese instante, como las
veces anteriores, repiqueteó el teléfono.
- ¿Con quién hablabas
tanto? Te he estado llamando– preguntó la mujer.
- Con nadie, tenía el
teléfono descolgado. – le dije.
- Adivina qué.
- ¿Qué adivino?
- No tengo ropa interior,
y hace frío.
- Oye, ¿estás segura que
no estás equivocada de teléfono?
- Estoy segura, fui yo la
que tocó el timbre de tu puerta.
- ¿Qué? - pregunté
sorprendido.
Casi gagueando.
- Toqué el timbre y corrí
mucho como en mi infancia, como en la tuya.- Dijo ella.- Ahora, de tanto correr
sin mirar el piso, uno de mis pies está atascado en una alcantarilla, las ratas
con sus dientecitos afilados saltan y lo quieren morder, ¿me ayudas a
desatascarlo? Tengo miedo de pescar alguna fiebre de esas mortales.
- Boba.
- No llevo ropa interior,
como ya te lo dije, y tengo una falda: estoy sentada contra el pavimento mojado
y hace mucho frío.
- Demasiada boba.
- ¿Vienes? Dime que sí. Quisiera hablar contigo
personalmente.
4. Me dijo que estaba en
el parque que queda cerca de mi casa, a unas tres cuadras, que le llevara café y
unas galletas, que iba a estar bailando y que por eso necesitaba música, pero
que esa música era mi voz, que por favor en el momento de llegar ante ella
cantara algo melancólico y alegre.
- Ven, en serio, ven, por
favor.- suplicó.
Por temor a que fuera una
broma, o quizás porque suelo enamorarme de ese tipo de locas y luego las cosas
se ponen complicadas, o porque me dio pereza de salir, ya que no me había
bañado, y bueno: no fui.
Me acosté en la cama, le
subí volumen a la música para ignorar.
Me dormí.
Soñé con la mañana que
dentro de unas horas iba a comenzar.
5. En una mañana nada particular,
la computadora estaba encendida, también la TV, llovía como casi siempre y se
respiraba ese tedio de llevar días sin salir de casa.
Me fumaba un cigarrillo en
la ventana y la miraba a ella. Una chica medio loca, de voz dulce, desnuda,
dormida y acostada en mi cama.
- Buenos días.- le
susurré.
sábado, marzo 03, 2012
TOP 5 "Es mi camino, este es mi camino. Es mi camino, este es mi camino. Es mi camino, este es mi camino..."
1. Para
conformar palabras, frases, párrafos,... mis dedos están listos a aporrear
el teclado de mi computadora: miro la hoja de Word en blanco por segundos,
minutos y horas... Muero de calor, abro la ventana.
2. Por fin
escribo algo. Leo lo que escribí... Muero de frío, cierro la ventana.
3. No me
gustó para nada lo que escribí, casi tres párrafos de pura y literal
mierda mal escrita. Llueve en mi ventana, mejor dicho, llueve en la ciudad. No
sé si tengo frío o calor.
4. Vuelvo
a escribir...de nuevo borró lo escrito. Escuché esta tarde: "Para el frío
tienes solución casi inmediata: chaquetas, bufandas, guantes, gorros, medias,
ropa de lana, un café caliente, un chocolate, un ron, un aguardiente, y así.
Para el calor no tienes nada, salvo que te desnudes o algo que te quite la sed,
y esa sed siempre va a ser constante, y por más que te desnudes igual vas a
sudar."
5.
Llevo semanas bloqueado y no es algo que me agrade. Desespero, y para el calor
que tengo me chupo un hielo.
Fumo en la ventana.
Actualizo mi estado en Facebook:
Fumo en la ventana.
Actualizo mi estado en Facebook:
"- ¿Recuerdas a
toda esa gente que has conocido a lo largo de tu vida?
- Recuerdo a alguna
gente, sobre todo recuerdo sus gestos. Amo los gestos. Se me puede olvidar la
cara y el nombre de alguien, pero cómo ellos se movieron, no se me va a olvidar
nunca.
- Ayer una amiga me
contó que un amigo se fue a vivir a Alemania. No me despedí de él. Sabía que se
iba, pero no creí que fuera tan pronto. La última vez que lo vi, nos
emborrachamos como siempre lo hicimos, y nos despedimos como si nos fuéramos a
ver la próxima semana, o el próximo mes, o al año siguiente. No era que lo
viera muy a menudo. Ahora sin embargo sé que nunca lo voy a volver a ver… y no
fue una despida acorde. Por eso te hice esa pregunta. Porque estoy pensando en
toda esa gente con la que he compartido una buena amistad y que de repente ya
no está más, ya sea porque se murieron, o se fueron del país, o pasaron de ser
amigos a unos simples conocidos que ves por la calle, o que están en
Facebook."
Muero de frío, cierro la ventana.
martes, febrero 21, 2012
jueves, febrero 16, 2012
jueves, febrero 09, 2012
TOP 5 El fin de semana.
1. En la
pista de baile, la gente alegre, borracha, drogada, algunos transpirando sexo, otros
demostrando cansancio, se mueven al son de la Salsa. El olor a alcohol y a
sudor humano es algo que no puedes pasar de largo cuando estás medio sobrio,
parado aquí, ante la barra de un antro dónde sólo se oye música mal ecualizada.
Donde estoy yo.
- ¿Me invita
a otro guaro?- le pregunto al señor que tiene una copa de aguardiente en la
mano y que está a mi lado. Cabizbajo. Melancólico. Mirando el vacio.
El tipo me
ha invitado a las tres últimas rondas. Me lo presentaron hace no menos que una
hora, y en ese momento también se le veía afligido. Es compañero de trabajo de
una amiga.
- Si luego
me invita a un cigarrillo.- dice sin levantar la mirada.
- Está bien.-
digo.
Sitúo la
mirada en una chica que está entrando en el lugar. Hay noches en que todas las
mujeres son un cliché: ella con su cabello negro y largo camina como si
estuviera en una película, en una secuencia a cámara lenta. Me mira. Sonríe. Me
saluda moviendo los labios en un “hola”. Pasa por mi lado.
Es linda.
Se sienta al
lado de su novio u amante o lo que sea. Se
besan de la manera en que uno está urgido por un motel.
2. Agolpados
contra los carros que quedan en el parqueadero del lugar están todos esos que
no bailan. Los que no tienen dinero para gastar en un antro donde la cerveza
vale el doble de lo que cuesta en la calle. Los que salieron a tomar aire. Los
patos. También están los que salieron a fumar.
- Estoy
dejando el cigarrillo, este es el tercero de la noche.- digo.
- Ya son más
de las dos de la mañana, diría más bien el tercero de la madrugada, ¿no?- dice
el señor. El que espero que me siga invitando a más rondas de aguardiente.
Hoy particularmente
ando escaso de billetes.
- Entonces
es el primero del día.- digo botando humo por las fosas nasales.
- No lo he
visto bailar en toda la noche.- dice el tipo, mirando hacia el cielo. Mira a la
luna.
La luna está
llena.
-Me gusta la
Salsa, pero no la sé bailar. No me gusta bailar Salsa, la verdad. Tampoco es
que me guste venir a estos sitios. Pero uno va a dónde van los amigos un
viernes en la noche.- le doy otra calada al cigarrillo.
- A mí
tampoco me gusta bailar.
Del antro
sale una chica rubia de pelo corto. Se enciende un cigarrillo. Sus ojos azules
se desvían en mi dirección. Se me acerca.
- Menos mal
vinimos a este sitio, ese otro lugar en el que estábamos es un pichadero de
moscos.- dice la chica.
- Sí.- le
respondo.
Es linda.
Es la novia
de uno de mis amigos.
3. Un torpe pasito
aquí. Otro torpe pasito allá. Movimiento mal hecho de cadera. Vuelta. Estoy
bailando. Resulta que siempre me quieren enseñar a bailar. Me han capturado
cuando iba ruta al baño.
- Oye,
¿podemos bailar después?, me estoy orinando.- le digo a la chica que me capturó.
- No. Orinas
cuando se acabe la canción.- Dice ella. - A ver mijo si aprende: pasito aquí, pasito
allá, movimiento de cadera, vuelta. Pero hágale con ritmo.
- Soy arrítmico.
- Conmigo
coge ritmo mijo.
No hay
escapatoria. Miro mis pies.
-Pero no se
mire los pies, míreme a mí.- dice ella.
Obedezco.
Ella es linda.
Es una amiga.
4. En el
sitio hay más chicas que chicos. Muchas de las chicas bailan entre ellas. Una
cerveza. Otras tres rondas de guaro. Ya todo da vueltas.
- ¿Otro
cigarrillo?- pregunta el señor. Al parecer está más desconsolado que antes. Creo
verle una lágrima bajar por su mejilla.
- Esto está
lleno de chicas lindas. – digo.
- Que si
otro cigarrillo.- en efecto, en sus ojos hay lagrimas.
- Bueno, el
segundo de la madrugada.
- Dizque el
segundo, ya se ha fumado como cuatro. Lo he visto salir.
- Bueno, el
quinto pues. Pero primero tengo que ir al baño.
Me atrapan
en el camino.
De nuevo me
enseñan a bailar.
5. Clic.
Fuego. Dirigirlo a la punta del cigarrillo. Encender. Aspirar. Botar parte del
humo. Dejar el cigarrillo en los labios. Compartir fuego con el señor que me ha
estado invitando a guaro toda la noche. No
sé cómo se llama el señor. A esta altura del partido, con tantas rondas de
guaro a las que me ha invitado, me da vergüenza preguntarle su nombre. Encenderle
el cigarrillo. Guardar el encendedor.
- Usted
¿cuántos años tiene?- me pregunta el señor.
- Eh ¿yo?
¿Por qué? – pregunto distraído. Observo a la chica de pelo negro que me saludó
hace un rato. Se está subiendo en el carro de su novio u amante o lo que sea.
- Pensaba
que ya estaba curado después de vivir todo lo que he vivido, pero no. Tengo
cuarenta y siete años y... - El señor le da una bocanada a su cigarrillo.- Hace
poquito me dejó mi esposa. Se fue con otro tipo más joven. Y la extraño. Tengo
un despecho ni el más hijueputa... – el señor suspira fuerte, se restriega los
ojos con la mano libre.
Mientras el
carro está arrancando, la chica de pelo negro me mira a través de la ventanilla.
Sonríe. Se despide de mí moviendo los labios en un “adiós”.
- Usted que
está joven, le digo: las cosas siguen doliendo como antes, o peor. Nada cambia.
Somos los mismos pero más viejos.- dice el señor, llorando.
Miro el
pavimento.
Ya quiero
otro guaro.
jueves, febrero 02, 2012
TOP 5 I need the darkness, someone please cut the lights
1. -Últimamente
he notado que si duermo acostado para el lado derecho, mis sueños se tornan un
poco dramáticos, como con diálogos todos profundos tipo en las películas de Lars
Von Trier. Por ejemplo la otra vez hablé con Indiana Jones sobre por qué
llevaba sombrero, látigo y chaleco, y se puso a llorar a moco tendido cuando
contó el trauma que tuvo de niño cuando le pegaban con un sombrero, le ponían un
látigo en la cabeza, y su perro Junior, que utilizaba chaleco, se ponía a
ladrar. De inmediato también me puse a llorar, lloré tanto que me desperté.
2. - También
he notado que si duermo para el lado izquierdo, los sueños son un poco más...
no sé, en ellos siempre hay viejas empelota y por alguna razón tengo una enorme
facilidad de ligar sin ni siquiera decir una palabra, lo raro es que en el
momento de hacer algo al respecto siempre me despierto.
3. Si duermo
boca a arriba, los sueños dramáticos y eróticos se juntan, siempre tengo diálogos
tristes e inteligentes en el momento de follarme a una chica tipo Leia Organa,
pero esos sueños no duran nada. Tengo algo como que en mi respiración, algo que me
hace despertar casi ahogado con mi saliva, y escupo y todo, y me pregunto ¿de
cuál lado me duermo que no sea boca a arriba?
4. Boca a
abajo no duermo, nunca sé de qué lado poner la cabeza ¿derecha, izquierda, de
frente? qué dolor de cuello. Descarto dormir boca abajo.
5. Cuando me
despierto sobresaltado por alguna de las tres primeras razones: enciendo la
luz, me pongo a jugar con las sombras de mis manos proyectas en la pared, las
pongo a decidir de sobre cuál lado dormir, nunca se deciden, es una guerra a
muerte, y no se mueren. Sí, sufro de maldito insomnio.
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