miércoles, marzo 25, 2009
lunes, marzo 23, 2009
TOP 5 Desaparecer bajo tierra
1. Un miércoles frío, húmedo, negro, iluminado por luces artificiales, lleno de diversos transeúntes que marchan muy de prisa o están parados en cualquier esquina, entre ellos yo con mi maleta terciada a la espalda, fumándome el primer cigarrillo del día, caminado hacía el transporte que me ha de llevar a mi destino de trabajo, en espera de qué me deparará mi ocupación del día de hoy, que hasta donde sé es en las minas de carbón en el pueblo de Amagá, pueblo del suroeste antioqueño de donde es mi familia por parte de papá y pueblo de paramilitares... mira vos, a pesar de que son las 4:30 de la mañana y que hace pocos días la ciudad “entera” entró en paranoia por unas cartas en las que se anunciaba que iban a matar hasta el hijueputas si los veían después de las 10 de la noche en la calle y que “de nuevo volvía” la violencia a el Valle de Aburrá, Medellín se ve muy viva:
La gorda, el gordo, la bajita, el bajito, la alta, el alto, la flaca, el flaco, la fea, el feo, la que es más o menos el prototipo de la paisa porque es bonita, chiquita, maletona, tetona y de culo no tiene nada, el tetón, la hija de puta, el hijueputa, la hippie, el policía, la suicida, el que se saca mocos y se toca el pene a sabiendas que todos lo están viendo, la llena de vida, optimismo y esperanza pero ha duro que la ha tratado la vida, la testaruda, el testarudo, la incrédula, el incrédulo, el que parece un libro de auto superación, la religiosa, el que habla solo, el que pelea solo, el que por como abre la boca en una sonrisa medio estúpida te das cuenta que es medio caidito del zarzo pero es feliz como lombriz, el que orina en el poste, en la acera, en el san Juan de alguna oficina, la vendedora de cigarrillos y tinto caliente endulzado con aguapanela, el vendedor de cigarrillos y chicles, los que compran los cigarrillos y los chicles, el borracho, el indigente, los estudiantes que tienen clase de 6:00 de la mañana, los que van rumbo a su laburo,…
Cómo me dijo D, con mucha razón de su parte, madrugar para mí es todo un acontecimiento.
2. Desde la ventanilla del bus que me ha de llevar al pueblo de Amagá veo uno, dos, tres, cuatro accidentes de tránsito seguidos casi uno detrás del otro por la larga autopista. El periodista que está sentado a mi lado ni se da por enterado cuando le señalo a un Mazda blanco, hecho chatarra, debajo de las llantas de una volqueta roja y vieja.
- En ese accidente si tuvo que haber muertos. ¿Sí vio cómo quedó ese Mazda?
- ¿Ah?
- ¿Asustado porque vamos a grabar dentro de las minas?
- No, todo tranquilo, ¿y usted?
- Todo tranquilo también… Tengo un primo que empezó a trabajar en una mina de carbón y no duró un día porque le dio miedo entrar en ella.
- Muy miedoso su primo.
- Sí. También tengo un tío que se salvó de morir en la mina esa donde se mataron 80 mineros por allá en 1987… ¿y si vio que hace como tres semanas se mataron como cuatro mineros en una de esas minas para donde vamos? Ah, y hace como dos meses también se mataron otros dos mineros.
- ¿La intención es hacerme dar miedo?
- No hombre, para nada… vea, otro accidente de tránsito, esta vez es una moto contra un taxi, ya con ese van 5 a las qué... 6:30 de la mañana.
3. En mitad del camino, el bus hace una parada para que los pasajeros podamos desayunar. Creo que es lo que más disfruto de estos viajes, las paradas a comer o a fumarse un cigarrillo o tomarse un café o para entrar al baño o…
- Señor periodista, Byron, este es el mapa y el informe de las minas que vamos a visitar, son cinco. Ustedes verán en cuál de ellas quieren entrar a grabar. – dice el profesor que nos invitó al recorrido de las minas.
- En la que usted nos diga profesor. – dice el periodista.
- No, eso se lo dejo a criterio de ustedes. Como verán, las cinco minas son ilegales. – dice el profesor.
- ¿Son ilegales? Creí que íbamos para esas minas seguras.- dice el periodista.
- A las minas seguras vamos después, por ahí como dentro de un mes, pero por seguridad no se preocupe, eso es relativo, en una de esas minas seguras fue que se mataron hace como un mes tres mineros. Miren bien el mapa, el informe y decidan, ¿ya se tomaron algo, no van a desayunar? ¿Ustedes conocen Amagá?
- Yo sí. Mi familia por parte de papá es de Amagá. – digo.
- Mmm. – balbucea el profesor.
Miramos el mapa y el informe, y por lo que vemos y leemos descartamos cuatro de las minas y una la dejamos en entredicho. Así de cobardes resultamos.
4. Llegamos a la primera mina en la cual hay que entrar prácticamente despanzurrados sobre el piso. No entramos.
- ¿Ustedes sabían que este muchacho que tiene la cámara en la mano tiene familia aquí en Amagá?- le pregunta el profesor a los paleros que echan el carbón en las volquetas. Los paleros me miran.
- ¿Cuál es la familia?- pregunta uno de los paleros.
- Los Vélez, mi abuelo era Emilio Vélez, el dentista.
- Ah sí, los Vélez, los que viven al frente de la carnicería Zeus.
- La misma.
Llegamos a la segunda mina en la cual hay que entrar bajando verticalmente por unas escaleras que chirrean, que se mueven hasta con la respiración y que su largura, según nos cuentan, es de 20 metros. No entramos.
- ¿Usted sabía que este muchacho es nieto de Amagá? – le pregunta el profesor, mientras me señala, al dueño de la mina.
- ¿Cómo así?- pregunta el dueño de la mina.
- Mmm, sí, soy nieto de Emilio Vélez, el que era el den…
- Aahh, ¿Y usted es hijo de quién? – pregunta el dueño de la mina.
- De Ignacio, el mayor...
- Aah sí, él ya se murió.
- Sí.
- Ahí ve usted, le traje a un paisano.- le dice el profesor al dueño de la mina.
A la tercera ni a la cuarta mina vamos, así que llegamos a la quinta mina y en esta si hay facilidades para entrar. Entramos como cualquier inexperto que nunca ha entrado a una mina, a los resbalones, caídas y totazos en la cabeza; por fortuna los cascos sí sirven. Mientras empezamos a descender metros bajo tierra, sudando océanos, respondo por lo menos siete veces que sí, que mi familia es de Amagá, que soy Vélez, que mi abuelito era el dentista y el líder indiscutible del partido Liberal, que soy hijo de Ignacio el que se murió, que mi familia es la que vive al frente de la carnicería Zeus, que mi tío Javier se ha lanzado varias veces a la alcaldía de Amagá y ninguna de esas veces ha ganado…
- Pero Byron viene mucho a Amagá, ahora me dijo que también le gustaría trabajar en una mina porque está cansado de la televisión. – le dice el profesor a uno de los mineros. El minero me mira.
- Mentiras, pero bacano tener esta experiencia.- es lo único que atino a decir aún sabiendo que estoy que me devuelvo, que ya no aguanto tener una cámara tan pesada en la mano y que no aguanto la claustrofobia.
- Yo soy minero desde los 16 años y la verdad es que esto me gusta.- dice el minero.
- ¿Y cuántos años tenés? – pregunta el profesor.
- 26, ya estoy que me jubilo.
Cuando llegamos a nuestro destino de grabación, 150 metros bajo tierra, lo que no me esperaba, lo que imposibilita que haga mi trabajo: la cámara no quiere funcionar; la humedad, el pantano y los porrazos que se dio contra las paredes la sacan fuera de servicio. Y de vuelta para arriba con el rabo entre las piernas, a enorgullecerme de otro fracaso más, pero al aire puro.
5. Tres horas después, ya no en las minas sino en el resguardo de los socorristas de los mineros, logro arreglar la cámara. Pero ya para qué.
- ¿Usted tiene familia aquí en Amagá, cierto? Yo lo he visto. – me pregunta una señora del aseo.
- Sí, soy de los Vélez.
- Sí, con razón se me hacía conocido, usted es el hijo de Ignacio, el que se murió, y es hijo de una señora morenita muy bonita ella.
- Ah ¿conoce a mi mamá?
- Sí, ella estudió en La Normal. Usted y ella se parecen mucho.
- ¿Nos parecemos en lo bonitos?
- Ja ja ja ja ja ja, ¿se le ofrece un tinto?
La gorda, el gordo, la bajita, el bajito, la alta, el alto, la flaca, el flaco, la fea, el feo, la que es más o menos el prototipo de la paisa porque es bonita, chiquita, maletona, tetona y de culo no tiene nada, el tetón, la hija de puta, el hijueputa, la hippie, el policía, la suicida, el que se saca mocos y se toca el pene a sabiendas que todos lo están viendo, la llena de vida, optimismo y esperanza pero ha duro que la ha tratado la vida, la testaruda, el testarudo, la incrédula, el incrédulo, el que parece un libro de auto superación, la religiosa, el que habla solo, el que pelea solo, el que por como abre la boca en una sonrisa medio estúpida te das cuenta que es medio caidito del zarzo pero es feliz como lombriz, el que orina en el poste, en la acera, en el san Juan de alguna oficina, la vendedora de cigarrillos y tinto caliente endulzado con aguapanela, el vendedor de cigarrillos y chicles, los que compran los cigarrillos y los chicles, el borracho, el indigente, los estudiantes que tienen clase de 6:00 de la mañana, los que van rumbo a su laburo,…
Cómo me dijo D, con mucha razón de su parte, madrugar para mí es todo un acontecimiento.
2. Desde la ventanilla del bus que me ha de llevar al pueblo de Amagá veo uno, dos, tres, cuatro accidentes de tránsito seguidos casi uno detrás del otro por la larga autopista. El periodista que está sentado a mi lado ni se da por enterado cuando le señalo a un Mazda blanco, hecho chatarra, debajo de las llantas de una volqueta roja y vieja.
- En ese accidente si tuvo que haber muertos. ¿Sí vio cómo quedó ese Mazda?
- ¿Ah?
- ¿Asustado porque vamos a grabar dentro de las minas?
- No, todo tranquilo, ¿y usted?
- Todo tranquilo también… Tengo un primo que empezó a trabajar en una mina de carbón y no duró un día porque le dio miedo entrar en ella.
- Muy miedoso su primo.
- Sí. También tengo un tío que se salvó de morir en la mina esa donde se mataron 80 mineros por allá en 1987… ¿y si vio que hace como tres semanas se mataron como cuatro mineros en una de esas minas para donde vamos? Ah, y hace como dos meses también se mataron otros dos mineros.
- ¿La intención es hacerme dar miedo?
- No hombre, para nada… vea, otro accidente de tránsito, esta vez es una moto contra un taxi, ya con ese van 5 a las qué... 6:30 de la mañana.
3. En mitad del camino, el bus hace una parada para que los pasajeros podamos desayunar. Creo que es lo que más disfruto de estos viajes, las paradas a comer o a fumarse un cigarrillo o tomarse un café o para entrar al baño o…
- Señor periodista, Byron, este es el mapa y el informe de las minas que vamos a visitar, son cinco. Ustedes verán en cuál de ellas quieren entrar a grabar. – dice el profesor que nos invitó al recorrido de las minas.
- En la que usted nos diga profesor. – dice el periodista.
- No, eso se lo dejo a criterio de ustedes. Como verán, las cinco minas son ilegales. – dice el profesor.
- ¿Son ilegales? Creí que íbamos para esas minas seguras.- dice el periodista.
- A las minas seguras vamos después, por ahí como dentro de un mes, pero por seguridad no se preocupe, eso es relativo, en una de esas minas seguras fue que se mataron hace como un mes tres mineros. Miren bien el mapa, el informe y decidan, ¿ya se tomaron algo, no van a desayunar? ¿Ustedes conocen Amagá?
- Yo sí. Mi familia por parte de papá es de Amagá. – digo.
- Mmm. – balbucea el profesor.
Miramos el mapa y el informe, y por lo que vemos y leemos descartamos cuatro de las minas y una la dejamos en entredicho. Así de cobardes resultamos.
4. Llegamos a la primera mina en la cual hay que entrar prácticamente despanzurrados sobre el piso. No entramos.
- ¿Ustedes sabían que este muchacho que tiene la cámara en la mano tiene familia aquí en Amagá?- le pregunta el profesor a los paleros que echan el carbón en las volquetas. Los paleros me miran.
- ¿Cuál es la familia?- pregunta uno de los paleros.
- Los Vélez, mi abuelo era Emilio Vélez, el dentista.
- Ah sí, los Vélez, los que viven al frente de la carnicería Zeus.
- La misma.
Llegamos a la segunda mina en la cual hay que entrar bajando verticalmente por unas escaleras que chirrean, que se mueven hasta con la respiración y que su largura, según nos cuentan, es de 20 metros. No entramos.
- ¿Usted sabía que este muchacho es nieto de Amagá? – le pregunta el profesor, mientras me señala, al dueño de la mina.
- ¿Cómo así?- pregunta el dueño de la mina.
- Mmm, sí, soy nieto de Emilio Vélez, el que era el den…
- Aahh, ¿Y usted es hijo de quién? – pregunta el dueño de la mina.
- De Ignacio, el mayor...
- Aah sí, él ya se murió.
- Sí.
- Ahí ve usted, le traje a un paisano.- le dice el profesor al dueño de la mina.
A la tercera ni a la cuarta mina vamos, así que llegamos a la quinta mina y en esta si hay facilidades para entrar. Entramos como cualquier inexperto que nunca ha entrado a una mina, a los resbalones, caídas y totazos en la cabeza; por fortuna los cascos sí sirven. Mientras empezamos a descender metros bajo tierra, sudando océanos, respondo por lo menos siete veces que sí, que mi familia es de Amagá, que soy Vélez, que mi abuelito era el dentista y el líder indiscutible del partido Liberal, que soy hijo de Ignacio el que se murió, que mi familia es la que vive al frente de la carnicería Zeus, que mi tío Javier se ha lanzado varias veces a la alcaldía de Amagá y ninguna de esas veces ha ganado…
- Pero Byron viene mucho a Amagá, ahora me dijo que también le gustaría trabajar en una mina porque está cansado de la televisión. – le dice el profesor a uno de los mineros. El minero me mira.
- Mentiras, pero bacano tener esta experiencia.- es lo único que atino a decir aún sabiendo que estoy que me devuelvo, que ya no aguanto tener una cámara tan pesada en la mano y que no aguanto la claustrofobia.
- Yo soy minero desde los 16 años y la verdad es que esto me gusta.- dice el minero.
- ¿Y cuántos años tenés? – pregunta el profesor.
- 26, ya estoy que me jubilo.
Cuando llegamos a nuestro destino de grabación, 150 metros bajo tierra, lo que no me esperaba, lo que imposibilita que haga mi trabajo: la cámara no quiere funcionar; la humedad, el pantano y los porrazos que se dio contra las paredes la sacan fuera de servicio. Y de vuelta para arriba con el rabo entre las piernas, a enorgullecerme de otro fracaso más, pero al aire puro.
5. Tres horas después, ya no en las minas sino en el resguardo de los socorristas de los mineros, logro arreglar la cámara. Pero ya para qué.
- ¿Usted tiene familia aquí en Amagá, cierto? Yo lo he visto. – me pregunta una señora del aseo.
- Sí, soy de los Vélez.
- Sí, con razón se me hacía conocido, usted es el hijo de Ignacio, el que se murió, y es hijo de una señora morenita muy bonita ella.
- Ah ¿conoce a mi mamá?
- Sí, ella estudió en La Normal. Usted y ella se parecen mucho.
- ¿Nos parecemos en lo bonitos?
- Ja ja ja ja ja ja, ¿se le ofrece un tinto?
domingo, marzo 22, 2009
miércoles, marzo 18, 2009
martes, marzo 17, 2009
TOP 5 De aquellas crueldades piadosas. Número (2)
Un olor grotesco, nauseabundo, putrefacto, imponente, levantando moscas, atrayendo cucarachas, despertando ratas, invitando a ladrar a perros callejeros, matando aire puro, masacrando flores silvestres, lapidando barras de incienso, arremetiendo barbaries contra nuestras narices, un olor de humanidad que no toca agua hace décadas se desgajaba de un señor alto de ojos verdes, de piel blanca curtida por el mugre y los años; un señor que siempre andaba descalzo -aumentándole callos a sus callos-; un señor que siempre estaba vestido con pantalones de pana azules y, hiciera calor o frío, nunca se quitaba una ruana gris que en su aspecto parecía la compañera inseparable de mil batallas por allá hace siglos en dónde una espada era la ley y el mejor amigo era una pulga “amaestrada”, o también parecía donde dormía el perro del cual ese señor era dueño. Don Adán, así se llamaba ese señor hediondo y de voz gangosa por tanto fumar tabaco que vivía a dos casas de mi abuela Mariela y mi abuelo Marcos.
- De repente empezó a oler tan maluco ¿qué será?
- Eso es que por ahí viene don Adán… ya lo vi, viene por La Cero.
- La Cero son dos cuadras más allá y desde aquí uno huele a don Adán.
- ¿Desde hace cuanto no se bañara?
- Dicen que desde que se murió su esposa.
- ¿Don Adán tuvo esposa?
- Pues ¿de dónde crees que salieron sus hijos?
- Ah, pues sí, tenés razón… Que pereza ser hijo de don Adán ¿no?
- Uno diciéndole todo el día: “Papá, hágale, báñese, hágale, vea que pena, qué pensara la gente, hágale, hágale papá, al menos tírese un vaso de agua encima, aunque sea por accidente, o al menos cuando llueva deje que una gótica de agua lo toque, unita gota, aunque sea sólo eso…”
- Y uno armando planes: “Nos escondemos detrás de la puerta y cuando entre mi papá le tiramos este baldado de agua ¿listo?, o no, mejor pongamos la manguera…” Y ¿hace cuanto se murió su esposa?
- No sé, pero dicen que tampoco se bañaba… Entremos a la casa, ya don Adán va por La Primera.
- Sí, luego se nos queda ese olor pegado todo el día.
Amigo, aunque no lo quieras, inevitablemente en la vida pasan cosas que te producen pequeños traumas irremediables, traumas que quizás si hasta los piensas un poquito más de lo normal descubres que cambiaron tu vida para siempre y que por eso hasta te deberías pegar un tiro: En una tarde de algún domingo te asomas a la ventana y al frente de la casa ves a una anciana bajita, gordita y de gafas protagonizando públicamente, al lado de don Adán, una escena de terror, morreo, cachondeo, lujuria descarada, susurros libidinosos al oído no tan susurros ya que parecen dichos para todo el barrio, una mano asquerosamente mugrosa dentro de un gran trasero viejo y unas tetas desvencijadas, una mano regordeta y vieja puesta… Piensas: Mierda, ¿POR QUÉ CARAJOS ME DIO POR ASOMARME A LA VENTANA SI ESTABA TAN BIEN VIENDO EN TELEVISIÓN A DAVID EL GNOMO?
- Venga mijita, déjese robar que yo no muerdo.
- Ay don Adán, usted si es, no ve que yo tengo marido.
- Qué le hace mijita, yo no voy a hacer cosas con su marido.
- Ay don Adán, usted si es… saque la mano… no saque la mano... ay don Adán, yo me dejo robar.
- Eso mijita, apreté, apreté bien.
¡¡¡Gas!!! ¡¡¡Que señora tan cochina!!! ¡¡¡¿Cómo se deja meter mano de don Adán?!!! ¡¡¡Ah!!! ¡¡¡¿Es que acaso no siente ese olor tan asqueroso?!!!... ¡Adrian, David, vengan vean esto, no lo van a creer! ¡Yo me quedé ciego!
- ¡Págale baño vieja cochina!
- ¡Don Adán, antes báñate!
- Hey, Adrian, David, no los llamé a ustedes para que se pusieran a gritarles cosas, que pena.
- ¡Don Adán, págale inquilinato!
- De repente empezó a oler tan maluco ¿qué será?
- Eso es que por ahí viene don Adán… ya lo vi, viene por La Cero.
- La Cero son dos cuadras más allá y desde aquí uno huele a don Adán.
- ¿Desde hace cuanto no se bañara?
- Dicen que desde que se murió su esposa.
- ¿Don Adán tuvo esposa?
- Pues ¿de dónde crees que salieron sus hijos?
- Ah, pues sí, tenés razón… Que pereza ser hijo de don Adán ¿no?
- Uno diciéndole todo el día: “Papá, hágale, báñese, hágale, vea que pena, qué pensara la gente, hágale, hágale papá, al menos tírese un vaso de agua encima, aunque sea por accidente, o al menos cuando llueva deje que una gótica de agua lo toque, unita gota, aunque sea sólo eso…”
- Y uno armando planes: “Nos escondemos detrás de la puerta y cuando entre mi papá le tiramos este baldado de agua ¿listo?, o no, mejor pongamos la manguera…” Y ¿hace cuanto se murió su esposa?
- No sé, pero dicen que tampoco se bañaba… Entremos a la casa, ya don Adán va por La Primera.
- Sí, luego se nos queda ese olor pegado todo el día.
Amigo, aunque no lo quieras, inevitablemente en la vida pasan cosas que te producen pequeños traumas irremediables, traumas que quizás si hasta los piensas un poquito más de lo normal descubres que cambiaron tu vida para siempre y que por eso hasta te deberías pegar un tiro: En una tarde de algún domingo te asomas a la ventana y al frente de la casa ves a una anciana bajita, gordita y de gafas protagonizando públicamente, al lado de don Adán, una escena de terror, morreo, cachondeo, lujuria descarada, susurros libidinosos al oído no tan susurros ya que parecen dichos para todo el barrio, una mano asquerosamente mugrosa dentro de un gran trasero viejo y unas tetas desvencijadas, una mano regordeta y vieja puesta… Piensas: Mierda, ¿POR QUÉ CARAJOS ME DIO POR ASOMARME A LA VENTANA SI ESTABA TAN BIEN VIENDO EN TELEVISIÓN A DAVID EL GNOMO?
- Venga mijita, déjese robar que yo no muerdo.
- Ay don Adán, usted si es, no ve que yo tengo marido.
- Qué le hace mijita, yo no voy a hacer cosas con su marido.
- Ay don Adán, usted si es… saque la mano… no saque la mano... ay don Adán, yo me dejo robar.
- Eso mijita, apreté, apreté bien.
¡¡¡Gas!!! ¡¡¡Que señora tan cochina!!! ¡¡¡¿Cómo se deja meter mano de don Adán?!!! ¡¡¡Ah!!! ¡¡¡¿Es que acaso no siente ese olor tan asqueroso?!!!... ¡Adrian, David, vengan vean esto, no lo van a creer! ¡Yo me quedé ciego!
- ¡Págale baño vieja cochina!
- ¡Don Adán, antes báñate!
- Hey, Adrian, David, no los llamé a ustedes para que se pusieran a gritarles cosas, que pena.
- ¡Don Adán, págale inquilinato!
miércoles, marzo 11, 2009
domingo, marzo 08, 2009
martes, marzo 03, 2009
lunes, marzo 02, 2009
TOP 5 De vuelta al laboro
1. 2:30 pm de un sábado. Con cámara en mano, con un chaleco que da un calor ni el tetra hijueputa ya que fue diseñado por rolos que se piensan que otras ciudades distintas a Bogotá son igual de frías, con un micrófono en uno de los bolsillos del chaleco, con un cable de audio para el micrófono en otro bolsillo – siempre se me olvida cómo se llama dicho cable; de audio no sé un carajo-, con una batería extra para la cámara en el bolsillo de atrás del chaleco… tengo asignada la misión de grabar a un grupo de estudiantes que no son de Medellín - que provienen de pueblos de Antioquia o de alguna región remota de Colombia-, a los que se les dará todo un recorrido turístico por la ciudad para eso de que en un futuro sepan donde están parados.
- Hacé tomas cuando se suban al bus.
- Listo.
- Tomas del recorrido en el bus.
- Tolis.
- Tomas de la ciudad.
- Todo es bien.
- Tomas de ellos caminando por la ciudad.
- No problema.
- Y entrevistas.
- De one.
- ¿No tenés calor con ese chaleco? Si yo estoy de blusa de manga sisa y estoy que me muero.
Pues claro que tengo calor, ¿no me ves sudando a mares?
- No, nada, no tengo calor.
2. Ya acomodados en el bus, uno de los guías habla por un micrófono:
- Levanten la mano los que son de Medellín.
Nadie levanta la mano, ¿acaso nadie le avisó al guía que en el bus, aparte de los que no vamos en plan turístico sino de laboro, no hay nadie de Medellín? Mmmm.
- No hay nadie, pero bueno. Muchachos, los que somos de aquí apenas si sabemos que Medellín tiene himno. Entonces lo primero que vamos a hacer es escucharlo ¿les parece bien?
No, a mi no me parece bien, pero no os preocupéis por mí, solo vine a trabajar.
- Escuchen el himno con atención, les va a gustar.
“Te saludo ciudad de las flores, donde siempre yo quiero vivir, tierna cuna de eternos valores, noble y bella ciudad Medellín. En la espalda de tus silleteros Dios ha puesto la más linda flor…”
Una mierda de himno.
3. El primer sitio a visitar es el Barrio Moravia – anteriormente basurero municipal-, luego sus alrededores y más tarde los barrios limítrofes a este. En el barrio El Bosque, en un sector del que no me acuerdo cómo putas se llama, antiguo lugar de prostitución en Medellín, una de las guías señala una casa:
- ¿Ven esa casa? ¿Sí, la ven?
- Siiii, la vemos.
- Bueno, ahí perdió la virginidad el Maestro Fernando Botero.
¡Toda mi vida esperé por un dato como ese! ¡Ya me puedo morir en paz! ¡Ya sé dónde perdió la virginidad Fernando Botero, ese señor que se tapó en la plata por pintar y esculpir gordas! ¡Qué cosa tan importante no sólo para Medellín, Colombia, sino para el resto del mundo!
4. Siguiente sitio: La casa museo del maestro Pedro Nel Gómez, ubicada en el barrio Aranjuez.
Ya con mi trabajo hecho por el momento, espero sentado en la entrada de la casa museo. Me enciendo un cigarrillo, maldigo por millonésima vez el calor que hace, miro para mi lado derecho y veo que directamente hacia mí, viene un muchacho que con toda notoriedad tiene el síndrome de Down. En el pasado he solido lamentar una situación como esta; una vez un señor con síndrome de Down se me acercó, me dijo que le mostrara las llaves de mi casa, se las mostré, las tomó en sus manos, las miró por un rato y sin más las lanzó al techo de una casa - una hora me llevó recuperar mis llaves, una hora el señor se rió a carcajada limpia, casi ahogado, mientras me señalaba y decía: bobo, bobo, bobo, bobo-. Pero es muy tarde para escapar, así que me quedo sentado. El muchacho con síndrome de Down, vestido con un chaleco café, una camisa blanca, pantalones de pana, zapatos negros y gafas estilo John Lennon se para delante de mí.
- Quiubo.- me dice.
- Qué más pues.- le digo.
- Bien o no.- me dice.
- Bien, ¿y cómo va todo?- le digo.
- Bien. Vine a ver la película, me gustan mucho las películas.- me dice.
- A mí también me gustan mucho las películas.- le digo.
- Me he visto todas las películas que presentan aquí.- me dice.
No sé que responderle, así que nos quedamos por varios segundos en silencio.
- La que me gustó más fue Furia de Titanes.- me dice.
- Juepucha, no me acordaba de esa película, recuerdo que cuando era niño me gustaba mucho. – le digo.
- Me gustó mucho Perseo matando a Medusa.- me dice.
- Me acuerdo de esa escena.- le digo.
Él se me queda mirando.
- ¿Vino a ver la película o a filmar?- me pregunta señalando la cámara que tengo en mi regazo.
- A filmar.- le digo.
- ¿Usted hace películas?- me pregunta.
- Esto es para televisión. – le respondo.
- Yo quiero hacer películas, me gustan mucho las películas. – me dice.
- Yo también las quiero hacer.- le digo.
- ¿Y por qué no las hace? – me pregunta.
No sé qué responderle y opto por mirar al piso.
- ¿No sabe si ya empezó la película? – me pregunta
- Creo que sí. – le respondo.
- Ah, bueno, hasta luego. – me dice.
Salvó la tarde.
5. Siguientes sitios: El Jardín Botánico y la plaza de las esculturas del que ya sé dónde perdió la virginidad.
Creo que nunca antes había estado de día en el jardín Botánico, si así fuera tendría por lo menos que haber sabido que es toda una tradición que las quinceañeras de Medellín se hagan todo un estudio fotográfico en dicho sitio. Por doquier ves quinceañeras posando para la cámara del fotógrafo contratado, la cámara digital de la mamá de la quinceañera, la cámara del teléfono celular de la prima de la quinceañera que se fue de pata a ver cómo es que era la vuelta, y las cámaras de los amigos que también fueron a los mismo que la prima. Además también, para un buen contraste, ves a muchas mujeres de la tercera edad haciendo gimnasia.
Preguntas: ¿Por qué los vestidos de las quinceañeras tienen que ser tan feos? ¿Por qué todas la viejitas llevan el pelo corto? ¿Por qué las viejitas ya no se tiñen el pelo de morado? ¿A quién carajos le gustan las esculturas y las pinturas de Fernando Botero?
- Hacé tomas cuando se suban al bus.
- Listo.
- Tomas del recorrido en el bus.
- Tolis.
- Tomas de la ciudad.
- Todo es bien.
- Tomas de ellos caminando por la ciudad.
- No problema.
- Y entrevistas.
- De one.
- ¿No tenés calor con ese chaleco? Si yo estoy de blusa de manga sisa y estoy que me muero.
Pues claro que tengo calor, ¿no me ves sudando a mares?
- No, nada, no tengo calor.
2. Ya acomodados en el bus, uno de los guías habla por un micrófono:
- Levanten la mano los que son de Medellín.
Nadie levanta la mano, ¿acaso nadie le avisó al guía que en el bus, aparte de los que no vamos en plan turístico sino de laboro, no hay nadie de Medellín? Mmmm.
- No hay nadie, pero bueno. Muchachos, los que somos de aquí apenas si sabemos que Medellín tiene himno. Entonces lo primero que vamos a hacer es escucharlo ¿les parece bien?
No, a mi no me parece bien, pero no os preocupéis por mí, solo vine a trabajar.
- Escuchen el himno con atención, les va a gustar.
“Te saludo ciudad de las flores, donde siempre yo quiero vivir, tierna cuna de eternos valores, noble y bella ciudad Medellín. En la espalda de tus silleteros Dios ha puesto la más linda flor…”
Una mierda de himno.
3. El primer sitio a visitar es el Barrio Moravia – anteriormente basurero municipal-, luego sus alrededores y más tarde los barrios limítrofes a este. En el barrio El Bosque, en un sector del que no me acuerdo cómo putas se llama, antiguo lugar de prostitución en Medellín, una de las guías señala una casa:
- ¿Ven esa casa? ¿Sí, la ven?
- Siiii, la vemos.
- Bueno, ahí perdió la virginidad el Maestro Fernando Botero.
¡Toda mi vida esperé por un dato como ese! ¡Ya me puedo morir en paz! ¡Ya sé dónde perdió la virginidad Fernando Botero, ese señor que se tapó en la plata por pintar y esculpir gordas! ¡Qué cosa tan importante no sólo para Medellín, Colombia, sino para el resto del mundo!
4. Siguiente sitio: La casa museo del maestro Pedro Nel Gómez, ubicada en el barrio Aranjuez.
Ya con mi trabajo hecho por el momento, espero sentado en la entrada de la casa museo. Me enciendo un cigarrillo, maldigo por millonésima vez el calor que hace, miro para mi lado derecho y veo que directamente hacia mí, viene un muchacho que con toda notoriedad tiene el síndrome de Down. En el pasado he solido lamentar una situación como esta; una vez un señor con síndrome de Down se me acercó, me dijo que le mostrara las llaves de mi casa, se las mostré, las tomó en sus manos, las miró por un rato y sin más las lanzó al techo de una casa - una hora me llevó recuperar mis llaves, una hora el señor se rió a carcajada limpia, casi ahogado, mientras me señalaba y decía: bobo, bobo, bobo, bobo-. Pero es muy tarde para escapar, así que me quedo sentado. El muchacho con síndrome de Down, vestido con un chaleco café, una camisa blanca, pantalones de pana, zapatos negros y gafas estilo John Lennon se para delante de mí.
- Quiubo.- me dice.
- Qué más pues.- le digo.
- Bien o no.- me dice.
- Bien, ¿y cómo va todo?- le digo.
- Bien. Vine a ver la película, me gustan mucho las películas.- me dice.
- A mí también me gustan mucho las películas.- le digo.
- Me he visto todas las películas que presentan aquí.- me dice.
No sé que responderle, así que nos quedamos por varios segundos en silencio.
- La que me gustó más fue Furia de Titanes.- me dice.
- Juepucha, no me acordaba de esa película, recuerdo que cuando era niño me gustaba mucho. – le digo.
- Me gustó mucho Perseo matando a Medusa.- me dice.
- Me acuerdo de esa escena.- le digo.
Él se me queda mirando.
- ¿Vino a ver la película o a filmar?- me pregunta señalando la cámara que tengo en mi regazo.
- A filmar.- le digo.
- ¿Usted hace películas?- me pregunta.
- Esto es para televisión. – le respondo.
- Yo quiero hacer películas, me gustan mucho las películas. – me dice.
- Yo también las quiero hacer.- le digo.
- ¿Y por qué no las hace? – me pregunta.
No sé qué responderle y opto por mirar al piso.
- ¿No sabe si ya empezó la película? – me pregunta
- Creo que sí. – le respondo.
- Ah, bueno, hasta luego. – me dice.
Salvó la tarde.
5. Siguientes sitios: El Jardín Botánico y la plaza de las esculturas del que ya sé dónde perdió la virginidad.
Creo que nunca antes había estado de día en el jardín Botánico, si así fuera tendría por lo menos que haber sabido que es toda una tradición que las quinceañeras de Medellín se hagan todo un estudio fotográfico en dicho sitio. Por doquier ves quinceañeras posando para la cámara del fotógrafo contratado, la cámara digital de la mamá de la quinceañera, la cámara del teléfono celular de la prima de la quinceañera que se fue de pata a ver cómo es que era la vuelta, y las cámaras de los amigos que también fueron a los mismo que la prima. Además también, para un buen contraste, ves a muchas mujeres de la tercera edad haciendo gimnasia.
Preguntas: ¿Por qué los vestidos de las quinceañeras tienen que ser tan feos? ¿Por qué todas la viejitas llevan el pelo corto? ¿Por qué las viejitas ya no se tiñen el pelo de morado? ¿A quién carajos le gustan las esculturas y las pinturas de Fernando Botero?
sábado, febrero 28, 2009
TOP 5 Aquello del Break Dance (1)
Mi amigo Camilo me regaló un MP3 donde hay dos albúmenes enteros de Break Dance, y nada, me trajo recuerdos de mi adolescencia:
Sentados en una de las bancas del convento de la Madre Laura, bebiendo vino Luminoso, moviendo la cabeza al ritmo de música que sale de una grabadora gris, grande, pesada, movida por seis pilas Varta de las grandes.
AMIGO: Omar va a venir a Medellín. Lo invitó Alianza.
BYRON: Vea, bien, bacano por el man.
OTRO AMIGO: Pero los de Alianza dijeron que ellos sólo le daban la estadía, el pasaje y la comida a Omar.
BYRON: Mira que bien.
AMIGO: Omar no viene solo, viene con otros dos rolos.
BYRON: Mmm, ¿y a ellos Alianza no les va a pagar nada?
OTRO AMIGO: Nada, otros les tienen que pagar la comida y el pasaje de vuelta a Bogotá.
BYRON: Mmm, ¿y quién lo va a hacer?
AMIGO: Nosotros.
BYRON: ¿Nosotros?
OTRO AMIGO: Pues, no sólo nosotros, también otra gente. Mañana vamos a pedir plata en el centro.
BYRON: ¿Vamos a pedir plata en el centro?
AMIGO: Sí, bailando, y cuando terminemos de bailar alguno de nosotros puede recoger la plata con su pasamontañas.
BYRON: Mmmm, pues sí, por qué no. Bacano, que nos paguen por bailar.
OTRO AMIGO: Tenemos que recogernos por lo menos quinientos mil pesos.
BYRON: ¿Tanto? Eso es mucha plata.
AMIGO: Los rolos se van a quedar por lo menos quince días.
BYRON: ¿Se van a quedar quince días?
OTRO AMIGO: Sisas.
BYRON: ¿Y nosotros tenemos que mantenerlos?
AMIGO: De buena energía. Ellos dijeron que cuando fuéramos a Bogotá hacían lo mismo por nosotros.
BYRON: Mmm, ¿para qué vamos a ir a Bogotá?
OTRO AMIGO: JA JA JA JA JA, buen chiste.
AMIGO: Hey nos pillamos mañana pues. Suerte.
OTRO AMIGO: Sisas, nos pillamos. Me llevo la grabadora.
Se van.
BYRON: Bien, suerte pues…
Sentados en una de las bancas del convento de la Madre Laura, bebiendo vino Luminoso, moviendo la cabeza al ritmo de música que sale de una grabadora gris, grande, pesada, movida por seis pilas Varta de las grandes.
AMIGO: Omar va a venir a Medellín. Lo invitó Alianza.
BYRON: Vea, bien, bacano por el man.
OTRO AMIGO: Pero los de Alianza dijeron que ellos sólo le daban la estadía, el pasaje y la comida a Omar.
BYRON: Mira que bien.
AMIGO: Omar no viene solo, viene con otros dos rolos.
BYRON: Mmm, ¿y a ellos Alianza no les va a pagar nada?
OTRO AMIGO: Nada, otros les tienen que pagar la comida y el pasaje de vuelta a Bogotá.
BYRON: Mmm, ¿y quién lo va a hacer?
AMIGO: Nosotros.
BYRON: ¿Nosotros?
OTRO AMIGO: Pues, no sólo nosotros, también otra gente. Mañana vamos a pedir plata en el centro.
BYRON: ¿Vamos a pedir plata en el centro?
AMIGO: Sí, bailando, y cuando terminemos de bailar alguno de nosotros puede recoger la plata con su pasamontañas.
BYRON: Mmmm, pues sí, por qué no. Bacano, que nos paguen por bailar.
OTRO AMIGO: Tenemos que recogernos por lo menos quinientos mil pesos.
BYRON: ¿Tanto? Eso es mucha plata.
AMIGO: Los rolos se van a quedar por lo menos quince días.
BYRON: ¿Se van a quedar quince días?
OTRO AMIGO: Sisas.
BYRON: ¿Y nosotros tenemos que mantenerlos?
AMIGO: De buena energía. Ellos dijeron que cuando fuéramos a Bogotá hacían lo mismo por nosotros.
BYRON: Mmm, ¿para qué vamos a ir a Bogotá?
OTRO AMIGO: JA JA JA JA JA, buen chiste.
AMIGO: Hey nos pillamos mañana pues. Suerte.
OTRO AMIGO: Sisas, nos pillamos. Me llevo la grabadora.
Se van.
BYRON: Bien, suerte pues…
jueves, febrero 26, 2009
domingo, febrero 22, 2009
TOP 5 Sonido de piano
sábado, febrero 21, 2009
TOP Bonus track, Feliz cumple años a mí, feliz cumple años a mí
En este momento no sé qué canción dedicarme; mmmm, buscare.
Dos horas más tarde, ya tengo la canción para dedicarme:
“Yo no tengo carné de conducir, ni lo quiero para cruzar la ciudad. No me hacen falta gafas para ver todo muy bien, ni siquiera a través de la pared.
¿Y de qué me sirve la fuerza si no puedo ni abrir tu puerta? Y no sé cómo he de entrar a tu casa y que me invites a desayunar, me invites a desayunar.
Dime si es que no te gusta mi disfraz, yo creía que algo así te iba a encantar. No imaginas la de tiempo que he tardado en llegar, lo lejos que estaba, lo difícil que ha sido, todo lo que hago te da igual.
No me vas a entender, no me vas a escuchar.
¿Y de qué me sirve la fuerza si no puedo ni abrir tu puerta?
Y no sé cómo he de entrar a tu casa y que me invites a desayunar, me invites a desayunar, me invites a desayunar.Entrar a tu casa y que me invites a desayunar, me invites a desayunar, me invites a desayunar.”
Superman, Astrud.
Dos horas más tarde, ya tengo la canción para dedicarme:
“Yo no tengo carné de conducir, ni lo quiero para cruzar la ciudad. No me hacen falta gafas para ver todo muy bien, ni siquiera a través de la pared.
¿Y de qué me sirve la fuerza si no puedo ni abrir tu puerta? Y no sé cómo he de entrar a tu casa y que me invites a desayunar, me invites a desayunar.
Dime si es que no te gusta mi disfraz, yo creía que algo así te iba a encantar. No imaginas la de tiempo que he tardado en llegar, lo lejos que estaba, lo difícil que ha sido, todo lo que hago te da igual.
No me vas a entender, no me vas a escuchar.
¿Y de qué me sirve la fuerza si no puedo ni abrir tu puerta?
Y no sé cómo he de entrar a tu casa y que me invites a desayunar, me invites a desayunar, me invites a desayunar.Entrar a tu casa y que me invites a desayunar, me invites a desayunar, me invites a desayunar.”
Superman, Astrud.
viernes, febrero 20, 2009
miércoles, febrero 18, 2009
TOP 5 De aquellas crueldades piadosas. Número 3.
Niño mimado, llorón, retraído, asustadizo, callado, egoísta, bobo, ingenuo, torpe. Hete ahí melancólico, con la cabeza gacha, observando unas baldosas desgastadas rojas y amarillas, mirando de soslayo como tus zapatos negros, embetunados y brillados el día anterior, lucen escabrosos por el lodazal que pisaste cuando esperabas el bus que te traería hasta aquí. Niñato soso, hete ahí parado en frente de cuarenta niñas que te miran fijamente, ávidas de saber el por qué diantres tienen de nuevo compañero a un memo impúber como tú. Se suponía que en tercero de primaria, en el grupo A, ellas iban a ser las reinas, las consentidas, las únicas, las que le restregarían en la cara a otras niñas de otros grupos: “JA JA JA, nos damos el lujo de no tener a un niño odioso en nuestro salón, perdedoras”. Se los habían prometido, y llevaban dos semanas presumiendo de esa ofrenda. Pero a gracia “divina”, mandato de quién sabe quién, ahora llegas tú a sabotearles la fiesta, ¡precisamente tú! ¡Ah! ¡Tú! Chiquillo, ¿te lo puedes creer?
- Este es su nuevo compañerito.- le dice la profesora a las cuarenta niñas mientras te exhibe, te señala, te coloca sus delicadas manos sobre tus hombros.- Salúdenlo, por favor.
- Se ve tierno.- dice una de las niñas. “Tierno”, palabra que hasta el momento para contigo sólo la habían utilizado los adultos.
- Ya lo conocía, es el sobrino de la profesora Rocío.- dice una niña rubia bastante bonita a la cuál te he visto, con la boca abierta, mirándola en los recreos. Aunque te sorprenda que ella sepa quién eres, nunca serás capaz de decirle ni una coma, lo sé. Te conozco gran cobarde.
- Se llama Byron Alaff.- dice una de las niñas a la que por su tono de voz te das cuenta que está tratando de no reírse, al parecer dijo un chiste buenísimo.
– Alaff una, Alaff dos, Alaff tres…- dice otra de las niñas, presa de una carcajada que hace que se le salten las lagrimas, y, por qué no, hasta los mocos. Infante medroso, levanta la cabeza y mírala, identifícala, que sea el próximo objeto de tu odio.
- Eeeh, ¡no lo molesten! – Mirando desafiante a sus compañeras, dice una niña de pelo negro crespo, de cachetes rosados, muy fea. La conoces, se llama Olga-. Él no tiene la culpa de que sus papás le hayan puesto ese nombre.
- Uuuuuuuuuuuu, ¡OLGA TIENE NOVIO! ¡OLGA TIENE NOVIO! - gritan entre risas.
- Olga no es mi novia, ella no me gusta- susurras preso de la rabia, incapaz de levantar la cabeza, mordiéndote los labios, apretando los puños.
- Si vieran él como dibuja de bonito.- de nuevo dice Olga.
- Bueno niñas, compórtense. – Dice la profesora- Espero que traten bien a Byron Alf.
- ¡ALF! ¡JA JA JA JA JA JA JA JA JA JA! ¡AAALFFFFF! ¡JA JA JA JA JA JA JA JA! – la profesora no sabe si mirarte o tocarte la cabeza en señal de “perdón, no lo quise hacer”.
–Malditas niñas, maldita profesora, maldito mi nombre. – de nuevo susurras.
- Byron, como no hay más sillas y pupitres donde sentarte, por hoy vas a sentarte con Olga, mañana te prometo que buscamos ¿listo? – Te dice la profesora casi que empujándote hacia el pupitre de Olga, casi que haciéndote dar de bruces contra ella. Olga te sonríe- Bueno niñas, ya saben que la tarea para la otra semana es una cartelera, y hoy...
- Uuuuuuuuu ¡Olga ya tiene quién le dibuje la cartelera! ¡¡EL NOVIO!!
Crío afortunado, no estabas al tanto de la dulzura, el amor, la salmearía, la fiereza, el diluvio, el terremoto, el maremoto, el tsunami, la histeria de lo que son cuarenta niñas reunidas; mucho menos te imaginabas que días más tarde, sucumbiendo a sus sortilegios, barbaries y demás, ibas a terminar dibujando no solo la cartelera de Olga sino otras treinta y nueve carteleras; apuesto mi brazo izquierdo a que no, que no te lo imaginabas.
- Este es su nuevo compañerito.- le dice la profesora a las cuarenta niñas mientras te exhibe, te señala, te coloca sus delicadas manos sobre tus hombros.- Salúdenlo, por favor.
- Se ve tierno.- dice una de las niñas. “Tierno”, palabra que hasta el momento para contigo sólo la habían utilizado los adultos.
- Ya lo conocía, es el sobrino de la profesora Rocío.- dice una niña rubia bastante bonita a la cuál te he visto, con la boca abierta, mirándola en los recreos. Aunque te sorprenda que ella sepa quién eres, nunca serás capaz de decirle ni una coma, lo sé. Te conozco gran cobarde.
- Se llama Byron Alaff.- dice una de las niñas a la que por su tono de voz te das cuenta que está tratando de no reírse, al parecer dijo un chiste buenísimo.
– Alaff una, Alaff dos, Alaff tres…- dice otra de las niñas, presa de una carcajada que hace que se le salten las lagrimas, y, por qué no, hasta los mocos. Infante medroso, levanta la cabeza y mírala, identifícala, que sea el próximo objeto de tu odio.
- Eeeh, ¡no lo molesten! – Mirando desafiante a sus compañeras, dice una niña de pelo negro crespo, de cachetes rosados, muy fea. La conoces, se llama Olga-. Él no tiene la culpa de que sus papás le hayan puesto ese nombre.
- Uuuuuuuuuuuu, ¡OLGA TIENE NOVIO! ¡OLGA TIENE NOVIO! - gritan entre risas.
- Olga no es mi novia, ella no me gusta- susurras preso de la rabia, incapaz de levantar la cabeza, mordiéndote los labios, apretando los puños.
- Si vieran él como dibuja de bonito.- de nuevo dice Olga.
- Bueno niñas, compórtense. – Dice la profesora- Espero que traten bien a Byron Alf.
- ¡ALF! ¡JA JA JA JA JA JA JA JA JA JA! ¡AAALFFFFF! ¡JA JA JA JA JA JA JA JA! – la profesora no sabe si mirarte o tocarte la cabeza en señal de “perdón, no lo quise hacer”.
–Malditas niñas, maldita profesora, maldito mi nombre. – de nuevo susurras.
- Byron, como no hay más sillas y pupitres donde sentarte, por hoy vas a sentarte con Olga, mañana te prometo que buscamos ¿listo? – Te dice la profesora casi que empujándote hacia el pupitre de Olga, casi que haciéndote dar de bruces contra ella. Olga te sonríe- Bueno niñas, ya saben que la tarea para la otra semana es una cartelera, y hoy...
- Uuuuuuuuu ¡Olga ya tiene quién le dibuje la cartelera! ¡¡EL NOVIO!!
Crío afortunado, no estabas al tanto de la dulzura, el amor, la salmearía, la fiereza, el diluvio, el terremoto, el maremoto, el tsunami, la histeria de lo que son cuarenta niñas reunidas; mucho menos te imaginabas que días más tarde, sucumbiendo a sus sortilegios, barbaries y demás, ibas a terminar dibujando no solo la cartelera de Olga sino otras treinta y nueve carteleras; apuesto mi brazo izquierdo a que no, que no te lo imaginabas.
martes, febrero 17, 2009
TOP 5 Fiebre en las gradas (2)
2. “CHARLIE NICHOLAS
ARSENAL – LUTON
27/8/83
¿Cómo no vas a ver malos presagios por todas partes?
En pleno verano de 1983, al cabo de dos años, renuncié alegremente a mi trabajo de profesor para dedicarme por completo a escribir; quince días más tarde, el Arsenal fichó contra todo pronóstico a Charlie Nicholas, el jugador más famoso del momento en el fútbol británico, el Niño Cañón, el jugador de los Celtics de Glasgow, que la temporada anterior había marcado en la liga escocesa cincuenta y tantos goles. ¡Por fin algo digno de verse! Con Charlie en el equipo, me dio por pensar que de ninguna manera podría fracasar yo con los ingeniosos y sensatos guiones que había empezado a escribir, el primero de los cuales, por cierto – ah, insondables misterios de la creatividad-, trataba de un profesor que decide ponerse a escribir.
Ahora es sencillo darse cuenta de que nunca debí vincular la trayectoria de Charlie con la mía, pero en aquel momento se me antojó irresistible… No entiendo cómo, pero me pareció perfectamente comprensible que estaba a punto de convertirme en el Niño Cañón de las series televisivas primero y de los teatros del West End después (por más que no tuviera entonces ni idea de lo uno ni de lo otro, por más que hubiese expresado más de una vez un olímpico desprecio por todo el mundillo de la escena).
… A la sazón, Charlie terminó por ser un indicador bastante exacto de mi suerte. Fui a ver su primer partido, por descontado, igual que otros cuarenta mil espectadores más o menos, y no lo hizo mal: no marcó, pero jugó bien en su puesto y al final ganamos por 2-1. Aunque en su siguiente partido marcó dos goles en el campo del Wolverhampton, eso fue todo lo que hizo en la Liga hasta después de navidad… En el siguiente partido que jugamos en casa, contra el Manchester United, me pareció lento e incapaz de conectar con los demás, y el equipo fue barrido: perdimos por 2-3, pero nunca llegamos a estar dentro del partido… abreviando, su primera temporada fue un desastre, tal como lo fue para todo el equipo. El entrenador, Terry Neill, fue despedido tras una racha lamentable entre noviembre y comienzos de diciembre.
El otro Niño Cañón, en su versión literaria, terminó su imaginativo guión y recibió una carta en la que se le decía que su obra había sido rechazada, aunque también le animaban a seguir la brecha. Luego empezó otro que también fue rechazado, aunque no con tanta amabilidad. Entretanto, se dedicaba a trabajar en toda clase de empleos, casi todos de lo menos halagüeño: clases particulares, correcciones de pruebas y sustituciones a profesores de instituto… para ir tirando y pagar el alquiler. Tampoco dio ninguna muestra de estar a punto de marcar antes de Navidad, y nadie habría supuesto que llegaría a marcar hasta que pasaran unas cuantas navidades. Si hubiera sido un hincha de Liverpool y hubiera unido su suerte con la de Ian Rush, allá por mayo fácilmente habría ganado el Premio Booker.”
Nick Hornby, Fiebre en las gradas
ARSENAL – LUTON
27/8/83
¿Cómo no vas a ver malos presagios por todas partes?
En pleno verano de 1983, al cabo de dos años, renuncié alegremente a mi trabajo de profesor para dedicarme por completo a escribir; quince días más tarde, el Arsenal fichó contra todo pronóstico a Charlie Nicholas, el jugador más famoso del momento en el fútbol británico, el Niño Cañón, el jugador de los Celtics de Glasgow, que la temporada anterior había marcado en la liga escocesa cincuenta y tantos goles. ¡Por fin algo digno de verse! Con Charlie en el equipo, me dio por pensar que de ninguna manera podría fracasar yo con los ingeniosos y sensatos guiones que había empezado a escribir, el primero de los cuales, por cierto – ah, insondables misterios de la creatividad-, trataba de un profesor que decide ponerse a escribir.
Ahora es sencillo darse cuenta de que nunca debí vincular la trayectoria de Charlie con la mía, pero en aquel momento se me antojó irresistible… No entiendo cómo, pero me pareció perfectamente comprensible que estaba a punto de convertirme en el Niño Cañón de las series televisivas primero y de los teatros del West End después (por más que no tuviera entonces ni idea de lo uno ni de lo otro, por más que hubiese expresado más de una vez un olímpico desprecio por todo el mundillo de la escena).
… A la sazón, Charlie terminó por ser un indicador bastante exacto de mi suerte. Fui a ver su primer partido, por descontado, igual que otros cuarenta mil espectadores más o menos, y no lo hizo mal: no marcó, pero jugó bien en su puesto y al final ganamos por 2-1. Aunque en su siguiente partido marcó dos goles en el campo del Wolverhampton, eso fue todo lo que hizo en la Liga hasta después de navidad… En el siguiente partido que jugamos en casa, contra el Manchester United, me pareció lento e incapaz de conectar con los demás, y el equipo fue barrido: perdimos por 2-3, pero nunca llegamos a estar dentro del partido… abreviando, su primera temporada fue un desastre, tal como lo fue para todo el equipo. El entrenador, Terry Neill, fue despedido tras una racha lamentable entre noviembre y comienzos de diciembre.
El otro Niño Cañón, en su versión literaria, terminó su imaginativo guión y recibió una carta en la que se le decía que su obra había sido rechazada, aunque también le animaban a seguir la brecha. Luego empezó otro que también fue rechazado, aunque no con tanta amabilidad. Entretanto, se dedicaba a trabajar en toda clase de empleos, casi todos de lo menos halagüeño: clases particulares, correcciones de pruebas y sustituciones a profesores de instituto… para ir tirando y pagar el alquiler. Tampoco dio ninguna muestra de estar a punto de marcar antes de Navidad, y nadie habría supuesto que llegaría a marcar hasta que pasaran unas cuantas navidades. Si hubiera sido un hincha de Liverpool y hubiera unido su suerte con la de Ian Rush, allá por mayo fácilmente habría ganado el Premio Booker.”
Nick Hornby, Fiebre en las gradas
lunes, febrero 16, 2009
TOP 5 Antes de sentarme a escribir un guión para un cortometraje que está en mis propósitos para hacer desde hace como dos putos años
1. Beberme un café, o quizás dos cafés. Pueden ser tres.
2. Por más gripa que tenga, sin fumarme un cigarrillo no soy capaz de empezar. O quizás dos cigarrillos; sé que mientras escriba igual me voy a fumar el tercero, y el cuarto. No sé cómo hacen para escribir sin andar botando humo por la boca y por la nariz, sin dejar una huella de cenizas aquí y allá por toda la mesa del computador o en el teclado; envidio a los que son capaces.
3. Sin música no me “inspiro”, sólo falta encontrar la adecuada. Lo malo es que puede demorar eternidades encontrarla. Si posiblemente ayer me “inspiró” el álbum Suede a new morning de Suede, puede que hoy me inspire que a toda castaña suenen Los tigres del norte; es una tómbola.
4. Ojear algún pasaje de un buen libro. ¿Pero qué libro y en qué capítulo del libro y en qué página? Esto quita demasiado tiempo, a veces.
5. Acaso estar un rato en Internet, ver mails, MSN, noticias, publicar en el blog, chismosear en el facebook que Julanito y Sultanito estuvieron de parranda mientras se sacaban mocos y se los comían, y, bueno, todas esas vainas. O mejor jugar un rato con la gata, hasta que a esta le de rabia, me quiera morder con todas sus ganas y siempre mande sus garritas con mucha furia hacia mi yugular.
Y ahora estoy listo, ya empiezo, hoy si fue el día en que por fin voy a escribir el cortometraje. Suena el teléfono, es un amigo que invita a beber birra. Una birra no caería mal.
2. Por más gripa que tenga, sin fumarme un cigarrillo no soy capaz de empezar. O quizás dos cigarrillos; sé que mientras escriba igual me voy a fumar el tercero, y el cuarto. No sé cómo hacen para escribir sin andar botando humo por la boca y por la nariz, sin dejar una huella de cenizas aquí y allá por toda la mesa del computador o en el teclado; envidio a los que son capaces.
3. Sin música no me “inspiro”, sólo falta encontrar la adecuada. Lo malo es que puede demorar eternidades encontrarla. Si posiblemente ayer me “inspiró” el álbum Suede a new morning de Suede, puede que hoy me inspire que a toda castaña suenen Los tigres del norte; es una tómbola.
4. Ojear algún pasaje de un buen libro. ¿Pero qué libro y en qué capítulo del libro y en qué página? Esto quita demasiado tiempo, a veces.
5. Acaso estar un rato en Internet, ver mails, MSN, noticias, publicar en el blog, chismosear en el facebook que Julanito y Sultanito estuvieron de parranda mientras se sacaban mocos y se los comían, y, bueno, todas esas vainas. O mejor jugar un rato con la gata, hasta que a esta le de rabia, me quiera morder con todas sus ganas y siempre mande sus garritas con mucha furia hacia mi yugular.
Y ahora estoy listo, ya empiezo, hoy si fue el día en que por fin voy a escribir el cortometraje. Suena el teléfono, es un amigo que invita a beber birra. Una birra no caería mal.
domingo, febrero 15, 2009
TOP 5 A que te ha pasado que:
5. Buscas por segundos, minutos, horas algo que sin darte cuenta tienes en la mano, o en el bolsillo, o está que te come porque más visible no puede estar.
4. Sales de la casa o sitio de trabajo o lo que sea con un objeto en la mano que no tiene por qué salir de ese lugar, ejemplos:
a. El control remoto de la TV o del DVD o del equipo de sonido.
b. Llaves que siempre hacen que alguien las busque por cielo, montaña y mar hasta que avisas que te las llevaste sin querer, y que sorry.
c. Lapiceros.
d. Encendedores.
e. ¿Libros?
f. ¿Media de ron?
3. Encendiste el cigarrillo por el lado del filtro. (Si no eres fumador, que bueno que eso no te haya pasado.)
2. Dices que una persona es una hija de puta, bruta, grotesca, que no soportas que siempre esté con tus amigos o cerca de ti, hasta que te das cuenta que estás hablando en voz alta y que esa persona te escuchó y que te está mirando horriblemente feo.
1. Esquivaste a alguien que te cae mal y que ni por el putas quieres saludar sólo para que en el esquive te encuentres a alguien mucho peor.
4. Sales de la casa o sitio de trabajo o lo que sea con un objeto en la mano que no tiene por qué salir de ese lugar, ejemplos:
a. El control remoto de la TV o del DVD o del equipo de sonido.
b. Llaves que siempre hacen que alguien las busque por cielo, montaña y mar hasta que avisas que te las llevaste sin querer, y que sorry.
c. Lapiceros.
d. Encendedores.
e. ¿Libros?
f. ¿Media de ron?
3. Encendiste el cigarrillo por el lado del filtro. (Si no eres fumador, que bueno que eso no te haya pasado.)
2. Dices que una persona es una hija de puta, bruta, grotesca, que no soportas que siempre esté con tus amigos o cerca de ti, hasta que te das cuenta que estás hablando en voz alta y que esa persona te escuchó y que te está mirando horriblemente feo.
1. Esquivaste a alguien que te cae mal y que ni por el putas quieres saludar sólo para que en el esquive te encuentres a alguien mucho peor.
sábado, febrero 14, 2009
TOP 5 Odio que en la mañana, cuando no tengo qué hacer nada y puedo dormir hasta la hora que me plazca, pase que:
5. Lleguen visitas inesperadas. Sobre todo si esas visitas no son para mí y luego sin querer tenga que oír conversaciones que para nada me importan.
4. No ser capaz de dormir. El insomnio es lo peor.
3. Resulta que sí tengo cosas por hacer, pero no me acordaba.
2. Me despierto porque tengo hambre, ganas de ir al baño, tuve una pesadilla, un sueño bueno que se cortó de buenas a primeras o me aqueja algún dolor.
1. El teléfono sonando. Y adivina qué: te llaman de un banco, o te llaman para hacerte una encuesta de quién sabe qué cosa, o te llaman para preguntarte por alguien que no vive en tu casa.
4. No ser capaz de dormir. El insomnio es lo peor.
3. Resulta que sí tengo cosas por hacer, pero no me acordaba.
2. Me despierto porque tengo hambre, ganas de ir al baño, tuve una pesadilla, un sueño bueno que se cortó de buenas a primeras o me aqueja algún dolor.
1. El teléfono sonando. Y adivina qué: te llaman de un banco, o te llaman para hacerte una encuesta de quién sabe qué cosa, o te llaman para preguntarte por alguien que no vive en tu casa.
viernes, febrero 13, 2009
TOP 5 Quisiera en mi casa:
5. DISPENSADOR DE CIGARRILLOS (Vi uno en una tienda cerca de mi casa y me antojé; Me gustaría tener dos de ellos, uno lo pondría cerca de la sala, por si las visitas se antojan de un Royal o un Marlboro - Obvio que solo lo abastecería de la marca de cigarrillos que me gustan- , y el otro en mi cuarto. Al lado de cada dispensador habría una ZIPPO plateada, para eso de darle caché al asunto)
4. PINBALL (En su defecto uno de Indiana Jones, Robocop o quizás uno con motivo de una película de Russ Meyer.)
4 y medio. MESA DE HOCKEY (a cambio del PINBALL)
3. ROCKOLA. (Creo que desde que vi por primera vez una en la vida me gustó. Así sea que en ella sólo haya música de mierda siempre tengo que mirar si tengo monedas en mi bolsillo para que suene la hijuemadre)
2. NEVERA (No confundas, en mi casa si hay nevera, pero como en todas las casas está en la cocina. Yo quiero una en mi cuarto, al lado de mi cama.)
1. RECONTRA SÚPER COLECCIÓN DE JUGUETES VIEJOS Y NUEVOS. (Mi colección de juguetes no llega a ser ni un cuarto de apéndice de lo que me gustaría)
* No sé, pero Beck es bien: “Change your heart Look around you, Change your heart It will astound you, I need your lovin' Like the sunshine. Everybody's gotta learn sometime, Everybody's gotta learn sometime, Everybody's gotta learn sometime…”
4. PINBALL (En su defecto uno de Indiana Jones, Robocop o quizás uno con motivo de una película de Russ Meyer.)
4 y medio. MESA DE HOCKEY (a cambio del PINBALL)
3. ROCKOLA. (Creo que desde que vi por primera vez una en la vida me gustó. Así sea que en ella sólo haya música de mierda siempre tengo que mirar si tengo monedas en mi bolsillo para que suene la hijuemadre)
2. NEVERA (No confundas, en mi casa si hay nevera, pero como en todas las casas está en la cocina. Yo quiero una en mi cuarto, al lado de mi cama.)
1. RECONTRA SÚPER COLECCIÓN DE JUGUETES VIEJOS Y NUEVOS. (Mi colección de juguetes no llega a ser ni un cuarto de apéndice de lo que me gustaría)
* No sé, pero Beck es bien: “Change your heart Look around you, Change your heart It will astound you, I need your lovin' Like the sunshine. Everybody's gotta learn sometime, Everybody's gotta learn sometime, Everybody's gotta learn sometime…”
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